¿"Cristo te llamó a ganar almas, no a ganar discuciones”?
       ¿Y por qué no ambas? Asumir que solo debe ser una o la otra no es solo cometer un falso dilema (conocido también como falacia del tercero excluido o falsa dicotomía) sino que también contradice la misma Biblia la cual nos exhorta hacer los dos (Vea Hechos 9:29; 17:16-17; 19:8; Proverbios 11:30; 2 Timoteo 4:2 y 1 Peter 3:15). Como diría Jesús, "Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello." (Mateo 23:23). 
¿Ganar o perder argumentos?
        Aun si no llegamos a ganar argumentos en una charla o debate (pues no lo sabemos todo) nuestro trabajo principal es compartir el evangelio de Cristo, prepararnos mejor para la próxima y recordar que Dios se encargará del resto. Por otro lado, si ganaste una discusión, pero no mencionaste a Cristo porque solo te interesaba dejar a tu opositor en ridículo, la popularidad o porque no sientes compasión por las almas perdidas y por ende no te interesa que sea salvo entonces no esperes una recompensa en el Cielo pues ese no es la idea sino presentarles argumentos “por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad” (2 Timoteo 2:25). Esta es precisamente la razón por la cual no se deberíamos separar la apologética del evangelio de Cristo. Saber cómo ir al Cielo y no decírselo a los que se pierden es desobediencia y un crimen contra la humanidad. La Gran Comisión es un mandato para todos y no solo para pastores o líderes cristiano (Romanos 10:14-17; Mateo 28:16-20 y Marcos 16:15-18).
         También es importante recordar que podemos ganar debates, pero eso no garantiza que el perdedor lo va a reconocer y convertirse ya que el problema de muchos no es intelectual sino moral y por ende su verdadero problema no está en la cabeza sino en el corazón. Saben que el cristianismo envuelve un compromiso la cual consiste no solo en aceptar a Cristo como nuestro Salvador personal sino también en el Señor de nuestras vidas y por ende prefieren suprimir la verdad. Por eso Agustín de Hipona decia que, “Para el que quiere creer tengo mil razones, para el que no quiere creer no tengo ninguna”. Por tanto, ambos son importantes, principalmente el evangelio de Cristo porque si no hay evangelio no hay salvación y si no hay salvación no hay cambio de vida. Una vez que la persona reciba a Cristo en su corazón entonces su manera de pensar cambiará también. Como dice, Agustin de Hipona, “creer para entender” (crede ut intelligas).
        En cuanto a ganar almas, algunos cristianos tienen la actitud jactanciosa de decir “Pero yo gano más almas que tú” olvidando que nadie debería tener “más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.” (Romanos 12:3).  Olvidan que ganar almas no es una competencia y que tampoco nos hace más espirituales o intelectuales que otros. Jonás (ganó toda una gran ciudad siendo desobediente) y Noé (no ganó a nadie excepto a su familia) son prueba de ello. Además, dicho comportamiento no solo muestra falta de humildad sino que también ignora que Dios es el que “da el crecimiento” y añade a la iglesia (Vea Hechos 2:47 y 1 Corintios 3:7).
         Por último, asegúrate que tú mismo eres un alma salvada. Una vez un luciferino me echó en cara que otros creyentes les había agradecido porque hace buena apologética lo cual le respondí diciendo que de nada le sirve defender la fe cristiana contra los ateos si vas por el mismo camino de perdición de ellos. Hacer apologética no te salvará si no tienes a Dios en tu corazón. Al contrario, aumentara tu condenación ya que sabiendo la verdad nunca la aceptaste, ni te arrepentiste de tus pecados.
         En otras palabras, hay personas que pueden hacer buena apologética porque tienen algún conocimiento de Biblia, pero no conocen el Dios de la Biblia. Para dar una analogía puedes saber mucho de una persona (como un famoso) sin tener una relación personal y experimental con esa persona. Lo mismo se puede decir de Dios (Vea Mateo 7:21-23; 2 Corintios 13:5; Efesios 4:13; Juan 15:4,5 y 1 Juan 2:2-6,19). Tampoco serás recompensado por Dios si eres un cristiano hipócrita con mal testimonio que no vive lo que predica. La apologética debe ser acompañado con el evangelio y el buen ejemplo para que el camino de la verdad no sea blasfemado (2 Pedro 2:2).
         En fin, argumentar y predicar son dos cosas importantes que el cristiano debe hacer por amor a las almas perdidas teniendo siempre en mente que Dios es el que se encargará de los resultados, saludos

-Sherlock-

¿Apologética sin Evangelio?

2 thoughts on “¿”Cristo te llamó a ganar almas, no discusiones”?”
  1. Hola Sherlock ,me encantaria que hicieras un articulo defendiendo la historicidad de Daniel al igual que hiciste con Jonas y Jesus ,pero tambien de Abraham y Moises,Saludos

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