¿Qué es una Iglesia Bautista?

 “Carlos, yo misma ore para que fueses un predicador. Pero Carlos, no pensé que fueses un predicador Bautista.” Dijo él: “Mamá, ¿no es magnifico nuestro Señor? Siempre nos da más de lo que esperamos.” – Carlos H. Spurgeon,  pastor y teólogo, conocido también como “el Príncipe de los predicadores”

¿Qué es una iglesia? Algunos católicos y protestantes le gusta jactarse de lo impresionante que son la arquitectura de sus catedrales y grandes edificios. Cuando esto pasa simplemente recuérdales estas dos cosas. Una, que los servicios cristianos del primer siglo no se hacían en catedrales, ni en basílicas y mucho menos en templos dedicados al culto a María sino mayormente en las casas, campos o lugares oscuros y húmedos como las catacumbas (Hechos 10:22; 16:40 y 20:20; Romanos 16:5; Colosenses 4:15 y Filemón 1:2). Y dos, que la palabra “iglesia” no se refiere al edificio. La palabra “iglesia” es la traducción al español de la palabra griega “ekklesia” que significa “una asamblea” o “una convocatoria”. Es una palabra compuesta, que une la preposición “ek” (fuera) y el verbo “kaleo” (llamar), que significa literalmente “los llamados afuera”.

La raíz del significado de la palabra “iglesia” no es de un edificio, sino de personas. Es irónico que cuando le preguntas a la gente a cuál iglesia asiste, usualmente ellos se refieren a un edificio. Pero en Romanos 16:5 nos dice, “Saludad también a la iglesia de su casa…”. Pablo se refiere a la iglesia “en su casa”, no a un edificio, sino a una iglesia local y visible. En Hechos 8:1 también habla de una iglesia conocida como “la iglesia que estaba en Jerusalén” (Hechos 8:1). En Hechos 2:47 también leemos que “el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos” (Hechos 2:47).  Esto no significa que las personas fueron añadidas a un “edificio de iglesia”, o que se unieron a la “iglesia universal”.  ¡No!  Simplemente significa lo que dice.  El Señor añadía a la Iglesia de Jerusalén “los que habían de ser salvos” (Hechos 13:48).

En otras palabras, la Biblia no habla de una “iglesia universal e invisible”, ni de la iglesia como si fuera un edificio sino de un grupo de personas reales, que realmente se juntaron y en un lugar real, es decir, en una iglesia local. Por tanto, podemos definir una Iglesia como una congregación de discípulos de Cristo bautizados, unidos por la creencia en cuanto a lo que Él dijo, y pactados para hacer cuanto Él ordenó (Lea Hechos 2:41-47). 

Segundo, debido a su historia eclesiástica y su sana doctrina la cual está fundamentada en las Sagradas Escrituras, creemos también que una iglesia Bautista no reformada e independiente es la representación de la Iglesia del Señor como columna y baluarte de la verdad (Mateo 16:18, 1 Timoteo 3:15 y Hechos 11:19-30). Los antepasados de los Bautistas modernos nunca fueron parte de la iglesia católica romana ni de los protestantes sino de un grupo de cristianos que ya existía mucho antes de la Reforma bajo diferentes nombres como los valdenses, albigenses, montanistas, paulicianos, bogomiles, catabautistas, anabaptistas y que de hecho fueron duramente perseguidos tanto por católicos como por protestantes.

Venimos de una sucesión de iglesias desde los tiempos de los apóstoles y como prueba de esta continuidad se puede leer los mismos testimonios de historiadores que no son bautistas tales como Froude, Cardenal Hosius, Mosheim, Alejandro Campbell, Juan Clark Ridpath, Sir Isaac Newton, la Enciclopedia de Edinburgo y muchos otros (Vea el Rastro de Sangre del Dr. Carroll). Como escribió Spurgeon, “Creemos que los Bautistas son los cristianos originales. No comenzamos nuestra existencia en la Reforma, éramos reformadores antes que Lutero o Calvino nacieran; nunca salimos de la Iglesia de Roma, porque nunca estuvimos en ella, pero tenemos una línea ininterrumpida que va hasta los mismos apóstoles de Cristo.” (C. H. Spurgeon, Metropolitan Tabernacle Pulpit, 1861, pag. 225).

       Pero no basta con buscar ser parte de una iglesia local sino ser parte de una buena iglesia. En la Biblia son muy pocas las iglesias locales que fueron BUENAS, FIRMES y FIELES al Señor.  Los muchos ejemplos que vemos en las congregaciones en el Nuevo Testamento se conformaron con sus buenos comienzos, pero no crecieron espiritualmente y se quedaron en la carne como niños en Cristo (1 Corintios 3:1-4). La iglesia de los Corintios, los Gálatas, los Hebreos y Santiago 3:13-4:10, son ejemplos muy graves de iglesias que no anduvieron bien en su comunión con Cristo.  También las 7 Iglesias que aparecen en el libro de Apocalipsis capítulos 2 y 3, solamente dos de ellas no reciben reprensiones: Esmirna y Filadelfia.  Ahora, una buena Iglesia que se levantó como modelo y ejemplo a seguir, fue la IGLESIA DE ANTIOQUÍA.

    ¿Y cuál es el propósito de Dios en una buena iglesia? Primeramente dar gloria a Dios y anunciar el evangelio de Cristo para guiar a cada persona a depositar su fe en Jesucristo como su único Señor y Salvador (Romanos 1:16 y Hechos 11:20). Segundo, edificar el cuerpo de Cristo (Vea Efesios 4:11,12). Por medio de una buena iglesia, el creyente será bendecido en todos los aspectos de su vida. A menos que sea descuidado, negligente o no le importe lo espiritual. Es lamentable ver cuando los creyentes brillan por su ausencia al no asistir a sus congregaciones o porque están asistiendo a otras que no son buenas doctrinalmente, ni tienen buen testimonio como aquellas que han permitido que el posmodernismo y la teología liberal invada sus iglesias. Como ya advertía Spurgeon, “Habrá un día en que en las iglesias, en vez de haber un pastor pastoreando las ovejas, lo que habrá sera un payaso entreteniendo las cabras”.

      Una buena iglesia también es aquella donde Dios salva almas con una predicación centrada en Jesucristo (Hechos 11:21-26 y 1 Corintios 5:17).  Charles Spurgeon dijo: “¡Dios nos libre de vivir en la comodidad espiritual mientras los pecadores se hunden en el infierno!”.  Que sorpresa para estos sencillos hombres; nunca hubieran esperado lo que Dios hizo, convirtiendo a gran número. Nunca vamos a tener una buena iglesia si Cristo no es exaltado, o no es engrandecido.  Los hombres del mundo antiguo pusieron a los hijos de Dios varios nombres con tono despreciativo tales como “La Secta de los Nazarenos” (Hechos 24:5); “Los Herejes” (Hechos 24:14) “Los del Camino” (Hechos 9:2, 19:8-9); “Estos que trastornan el mundo entero” (Hechos 17:6) o “Cristianos” debido al énfasis sobre Cristo, que se dio en esta iglesia de Antioquía, los hombres le pusieron este apodo (Hechos 11:26).   Hoy nos llaman, “evangélicos”, “aleluyos”, “fundas”, “dogmáticos” y hasta “locos”. La iglesia católica todavia nos sigue llamando “herejes” y “sectarios” mientras que los reformados modernos todavia llaman a nuestros antepasados Bautistas (anabaptistas) “radicales” y “fanáticos”. Pero nosotros simplemente somos una iglesia Bautista que quiere ser firme, ejemplar y poner a Cristo en el primer lugar de nuestras vidas.

    Una buena iglesia también es aquella donde existe una compasión y pasión por ganar a las almas perdidas en otras regiones a través de la obra misionera (Hechos 13:1-4 y Marcos 1:17). La iglesia de Antioquía, por ejemplo, fue una iglesia que envió misioneros como Pablo y Bernabe para extender el evangelio en otros lugares. Pero no sólo eso, siempre estuvo pronta para sostenerlos cumpliendo así con el mandato del Señor Jesucristo de la Gran Comisión en Mateo 28:19-20 y Hechos 1:8. LAMENTABLEMENTE LA IGLESIA DE JERUSALÉN NO FUE UNA IGLESIA MISIONERA.  Dicen las Escrituras que en poco tiempo tuvieron de 3,000 a 5,000 miembros (Hechos 2:41 y Hechos 4:4).  Sin embargo, con todo ese potencial humano que tuvo la iglesia de Jerusalén, no vemos que hayan enviado misioneros por lo que Dios permitió varias persecuciones y tuvieron que huir de Jerusalén y esparcir en todos los lugares para entonces de esta forma tener que predicar. Esto mismo pasa en muchas iglesias de hoy que tienen mil pretextos para no salir a ganar almas con todas sus posibilidades. Ellos esperan dentro del templo que la gente llegue para ganarlos cuando Jesus mismo ordenó a “Id” a buscarlos (Mateo 28:19-20).  

      Una buena iglesia también es aquella que tiene un buen pastor que al igual que sus antepasados defiende la separación de iglesia y estado y no le tiene miedo a las amenazas que hace el gobierno secular sino que como Juan el Bautista levanta su voz contra el pecado y defiende a sus ovejas contra aquellos que quieren difamarla, censurarla, encarcelarla, multarla, perseguirla y sin importarle que le cueste la vida. Aquellos pastores que muestran una actitud indiferente, pasiva, apática a la política o que no les importa si “los justos o el impio dominan” me hacen recordar el cuervo de la novela de George Orwell llamada “Rebelión en la granja” el cual sólo ofrecía esperanza celestial pero no hacía nada sobre la opresión que estaban sufriendo bajo sus dictadores comunistas. En otras palabras, ignorar el problema no resuelve el problema y el cristiano que decide callar ante la injusticia que hay en su alrededor olvida que “Para que el mal triunfe, solo se necesita que los hombres buenos no hagan nada” (Edmund Burke).

       Entendemos que Cristo es el mensaje principal de la iglesia pero caer en el falso dilema de que solo hay que hablar del evangelio y no de política es ignorar que “Solo los tontos creen que política y religión no deben ser discutidos. Por esa razón los ladrones permanecen en el poder y los falsos profetas continúan predicando”.  Obviamente sabemos que al final Cristo reinará y que su victoria es segura. Así que, la pregunta no es quién va ganar sino si vamos a luchar contra el humanismo que quiere imponer el hombre con su propio reino y hacer nuestra parte para el lado correcto o si simplemente no vamos a hacer nada. Como excusa algunos dicen, “No se preocupen, pues pase lo que pase como quiera Dios está en control” pero ¿quién está en control de su iglesia? ¿Dios o el estado laico? Claro que Dios está en control pero Dios también puede usar a los suyos para ser la luz y la sal de esta tierra así como hizo con muchos héroes cristianos en la historia como Roger Williams, Abraham Lincoln, Jorge Washington, William Wilberforce, Dietrich Bonhoeffer, Sophie Scholl, Richard Wurmbrand y otros.

De hecho, históricamente hablando, los anabaptistas fueron los primeros en defender la separación de iglesia y estado lo cual no significa que la iglesia no puede dar una opinión pública sobre asuntos políticos y sobre todo cuando la política afecta nuestras vidas (incluyendo nuestra religión). La separación de iglesia y estado se refiere a que el estado no debe tener una religión oficial sino que debe respetar la libertad de credo de cada quien. Esta enmienda de la Constitución fue fundada por cristianos Bautistas como Roger Williams y defendida por anabaptistas con sangre y lágrimas a través de los siglos. Es gracias a su influencia que le debemos este derecho de poder prácticar libremente la religión que queramos y que ahora disfrutamos en países libres. No dejemos que el estado secular nos arrebate este tan apreciado legado que nuestros antepasados Bautistas nos dejaron con tanto sacrificio.

     Lo irónico es saber que muchos pastores que decían que el cristiano no debería estar envuelto en la política son los que ahora estan hablando de política porque sus iglesias están siendo amenazas de ser multadas o arrestadas si no se mantienen cerradas por las medidas extremas contra el Covid-19 en los estados socialistas donde viven. Por eso nuestra meta no es solo ir al Cielo o tener una relación personal con Jesús pues esas no son las únicas buenas noticias del reino de Dios sino de “id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado. (Mateo 28:19,20).

     Nuestros pastores tampoco tienen que ser gente famosa (Hechos 11:19-20). No es necesario tener grandes predicadores o famosos pastores para llegar a ser una buena Iglesia. El evangelio llegó a Antioquía, no por los apóstoles. No por Pablo, o Pedro, Juan o Santiago, que eran considerados columnas en la Iglesia de Jerusalén sino por unos sencillos hombres de CHIPRE y de CIRENE. No se menciona ni tan siquiera sus nombres, simplemente eran hermanos en Cristo que llegaron hasta Antioquía y empezaron a predicar. Aquí tenemos el comienzo de una buena iglesia.  Debemos querer ser como la iglesia de Antioquía, que supieron interpretar el corazón de Dios de predicar el evangelio a toda criatura.

Objeciones

Pero cuando una persona es salva ¿acaso no se convierte automáticamente en parte de la iglesia universal e invisible y por ende parte del cuerpo de Cristo?

No. De hecho, dicha creencia no solo hace al cristiano pensar que entonces no es tan importante o necesario ser miembro de una iglesia local sino que demuestra que muchos (incluyendo algunos bautistas) no saben diferenciar entre lo que es El Reino, La Familia y La Iglesia de Dios.  Al no saber diferenciar entre una cosa y las otras, hacen de las tres una sola.  Por tal razón, veamos sus diferencias con las Sagradas Escrituras:

1. La Familia de Dios.   La Familia de Dios incluye a todos los hijos de Dios, tanto en el cielo como en la tierra (Efesios 3:14-15).  Todos los verdaderos creyentes son hijos de Dios por medio de la fe en Jesucristo, incluyendo a los santos del Antiguo Testamento, como a los del Nuevo Testamento (Hechos 10:43; Romanos 4:16; Gálatas 3:26, 4:4-7).

  La Familia de Dios es más grande que el Reino de Dios o que La Iglesia de Dios, pues incluye a todos los salvos, desde Adán hasta el último hombre que ha creído en Jesucristo.

2. El Reino de Dios.  El Reino de Dios incluye a todos los salvos en la tierra en cualquier tiempo dado, desde los días de Juan el Bautista (Lucas 16:16; Juan 3:3-5; Romanos 14:17; Colosenses 1:13).  Para entrar en el Reino de Dios hay que estar en la tierra y aceptar a Jesucristo como único Salvador.  Después que la persona muere pierde su oportunidad de salvación.  El Reino de Dios incluye a aquella parte de la Familia de Dios que está en la tierra en el tiempo actual.

3. La Iglesia de Dios.  El término la Iglesia de Dios, nunca se emplea para referirse a un edificio o una institución alguna, a menos que sea una asamblea o congregación de creyentes bautizados en alguna localidad dada. Ejemplo: La iglesia de Dios que está en Corinto (1ra Corintios 1:2). 

        Por tanto, cuando una persona nace de nuevo (se salva) pasa a formar parte del Reino de Dios aquí en la tierra y también pasa a formar parte de la Familia de Dios, pero no pasa a formar parte de la Iglesia de Dios.  A la Iglesia de Dios se entra por medio del bautismo (Hechos 2:41 y 1 Corintios 12:13).  El “un cuerpo” al cual se refería Pablo en 1 Corintios 12:13, fue la Iglesia de Dios en Corinto.  Jesucristo tiene una sola clase de Iglesia o cuerpo en esta tierra, y esa es la asamblea local, independiente, individual, el cuerpo de creyentes bautizados en cualquier comunidad dada, que forma una Iglesia Bautista.

        ¿Pero si decimos que hay salvos que no forman parte de la iglesia de Cristo entonces no significa eso que tampoco formarán parte del rapto de la iglesia?

No porque la Biblia habla del arrebatamiento de los salvos, no solo de la iglesia (Vea 1 Tesalonicenses 4:13-18). Los mismos santos del Antiguo Testamento también participarán del rapto y mas sin embargo en sus tiempos todavía no existía la iglesia que Jesús edificó, por ende, el arrebatamiento será de todos los que forman parte de la Familia de Dios y no solo de la Iglesia de Dios.

 Podemos concluir entonces que la Familia de Dios se compone de todos los salvos  en el cielo y en la tierra.  Los salvos del Antiguo Testamento y los niños que murieron en su inocencia están en la Familia de Dios.  No están ahora, ni jamás han estado, en el Reino ni en ninguna Iglesia de Dios. Todos los verdaderos creyentes en la tierra en cualquier tiempo dado desde los días de Juan el Bautista, componen el reino de Dios (Lucas 16:16).  No hay infantes en él y únicamente los creyentes bautizados en la Iglesia que Jesús edifice son miembros de la Iglesia de Dios. La doctrina bíblica de la perpetuidad de la Iglesia que Jesús edificó con los discípulos y que le preparó Juan el Bautista es una doctrina clara en las Escrituras. El Señor prometió la perpetuidad de Su Iglesia, y esta Iglesia se ha mantenido hasta nuestros días, a través de una sucesión de Iglesias.  ésta fue edificada sobre Jesucristo (la Roca), un fundamento muy seguro, firme e inmóvil; y jamás será destruida.  “… y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.” (Mateo 16:16-18).

En conclusión, no debemos confundir venir a la Iglesia con venir a Jesús, son dos cosas separadas.  Si vienes a la iglesia sin venir a Jesús eso no te salvará.  Sólo Jesús puede salvarte (Hechos 4:12 y Hechos 16:31).  La salvación y la membrecía de iglesia son dos cosas separadas. Así que, ¿por qué estar solo?  ¡Ven al hogar, a la iglesia, casa de Dios, columna y baluarte de la verdad y hallarás compañerismo!  ¿Por qué estar perdido?  Ven a Jesucristo, y hallarás salvación! (Hechos 2:47). ¡Qué gran bendición nos ha dado nuestro Dios de pertenecer a una buena iglesia Bautista!  ¡Cuánto lo necesitamos nosotros y nuestras familias! 

https://www.christianity.com/church/denominations/the-most-well-known-protestant-denomination-10-things-everyone-should-know-about-baptists.html

Libros y videos que recomiendo sobre este tema:

  1. El Rastro de la Sangre de J.M Caroll
  2. El Testigo Fiel Bautista de Phil Stringer  
  3. El Libro de Mártires de John Foxed. Este libro es un testimonio histórico de las persecuciones desencadenadas contra los verdaderos cristianos y Foxed (1516-1587) es reconocido como uno de los más importantes historiadores cristianos.
  4. El Espejo de los Mártires (también llamado Escenario Sangriento) es un libro de Thieleman J. van Braght, publicado en 1660, el cual nos presenta los testimonios de los mártires cristianos.
  5. El Bautismo Extrano y los Bautistas de William Dudley Nevins  
5 thoughts on “¿Qué es una Iglesia Bautista?”
  1. Un problema que tengo con algunos pastores es que ,algunos(No todos) no estudian las escrituras, teología o filosofía y por eso ,muchos de ellos pierden la fe .

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  3. Hola, Sherlock. Dios te bendiga, hermano.
    Quisiera que hicieras una refutación a uno de los argumentos que usan los escépticos respecto a la iglesia y al estado. Ellos dicen que este último no tiene por qué financiar a la iglesia ya que es laico.

    ¿Qué puedes decir al respecto? Gracias de antemano y feliz año nuevo.

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