La Evolución (no la Creación) es el verdadero dios de los huecos

¿Qué es un dios de los huecos (también conocido como el Dios de la ignorancia, el Dios de los vacíos, o el Dios tapa-agujeros)? Como explica el filósofo y apologista cristiano, William Lane Craig, “No tenemos explicación científica de X; por lo tanto, ¡Dios lo hizo!” Por ejemplo, en la antigüedad, los griegos decían, “No sabemos cómo existe el relámpago, por lo tanto debe ser Zeus”. Sin embargo, muchos ateos militantes acusan a todas las religiones, incluyendo la cristiana de apelar a este llamado “dios de la brecha” diciendo que no es científico sino anticientífico e ignorante ya que no fue Dios el que hizo todo sino la evolución por el azar. ¿Pero es esto cierto? ¿No será al reves?

El primer problema es que tal acusación apela a una falacia de generalización apresurada. Es cierto que muchas religiones, principalmente las antiguas apelaban al llamado “dios de los huecos” para explicar lo que no entendían. Pero no todos, principalmente la cristiana la cual históricamente fue la que dio a luz de manera clara y articulada el método experimental de la misma ciencia. “Ninguna institución hizo más por difundir el conocimiento de la ciencia que la iglesia católica.” (Thomas Wood, historiador americano, analista político y escritor revisionista). Científicos de primera categoría como Johann W. Goethe y Max Planck así lo afirman e historiadores medievalistas ateos como Tim O Neil asi lo admiten. Hasta el mismo Richard Dawkins admitió que la ciencia moderna surgió dentro del teísmo cristiano en un debate con el apologista y filósofo cristiano, John Lennox.

Por tanto, declarar que todas las religiones no usan la ciencia para explicar cómo funciona la vida y el universo es simplemente una falacia de culpabilidad por asociación. De hecho, ¿no será al revés? La misma teoría de la evolución no es nada nuevo. Al contrario, en la mitología griega, egipcia, sumeria, babilónica, estoica, epicúrea, y hasta los hindúes creían en un universo de billones de años que surgió espontáneamente y en una especie de evolución humana (Libro Bhagavad Gita Hindu; Encyclopedia of Reptiles and Amphibians 1986, p.4; Early Greek Philosophy, 1987, p.72; 1st Tablet of the Enama Elish; Joyce Puglia. The Origin of Life: A History of Ancient Greek Theories; Lucretius. On The Nature of Things. Libro V y fragmentos de las obras del filósofo griego Anaximandro). Como decía el sabio Salomón, “No hay nada nuevo debajo del sol” (Eclesiastés 1:9). En otras palabras, este era el dios de los huecos que apelaban las religiones antiguas y paganas para explicar el origen de la vida y el universo y lo sigue siendo hoy en día. Solo que ahora ha regresado disfrazada de “ciencia”.

Segundo problema, esta frase absurda que repiten los ateos militantes, “Tu incapacidad para entender la ciencia no significa que Dios lo hizo” cae en una doble falacia. La primera falacia que comete es non sequitur (no se sigue) ya que eso es como decir que tu incapacidad para entender las leyes de la combustión interna no significa que Ford lo hizo. En otras palabras, la comprensión o ignorancia del mecanismo no elimina el hecho de la necesidad de un agente diseñador o guía que pueda hacerlo. La segunda falacia que comete es una falacia de hombre de paja ya que asume que los grandes científicos cristianos no entendían la ciencia. Sin olvidar que los argumentos teístas como el Kalam no se basan en la ignorancia o huecos científicos sino en conocimiento científicos, en base a información que sí sabemos sobre el universo y no sobre cuestiones que no sabemos. De hecho, los grandes científicos creacionistas como Newton no creían en un dios de los huecos sino en un Dios de absoluta necesidad y reconocia que el universo no pudo existir sin un poder creativo sobrenatural del Creador todopoderoso. Los estudios (conocimientos) en el ADN fue lo que hizo que el ahora creyente, Antony Flew, dejara de ser el ateo más influyente del mundo. Newton tampoco se basa en desconocimientos científicos para creer en Dios sino en conocimientos científicos pues él fue el que descubrió la ley de la gravedad. Al descubrir esta ley física en ningún momento dijo que ya no necesitaba a Dios (como dijo Hawking). Al contrario, Newton se maravillaba de la forma que Dios la hizo funcionar.  Como explica el físico de la universidad de Cambridge, John Polkinghorne, “Al comprender que las leyes de la naturaleza deben estar ajustadas con extraordinaria precisión para que exista el mundo visible, surge con fuerza en nuestro interior la idea de que este no se originó por casualidad, sino con una finalidad”

Así que, a diferencia de Hawking y otros ateos, Newton tampoco vio a Dios como una explicación alterna que compite con la ciencia pues eso es como decir que Henry Ford es una explicación alterna a las leyes de combustión interna de un carro o que si comprendes las leyes de combustión interna, entonces no necesitas creer en la existencia de Henry Ford. En palabras del gran científico deísta, Albert Einstein, “Dios es un misterio, pero un misterio comprensible. No tengo nada sino admiración cuando observo las leyes de la naturaleza. No hay leyes sin un Legislador” (cit. en William Hermanns, Einstein and the Poet: In Search of the Cosmic Man (1983), p. 106). Dios simplemente no compite con las leyes de la física que Él mismo creó así como Henry Ford, fundador de la compañía Ford Motor Company y padre de las cadenas de producción modernas utilizadas para la producción en masa tampoco compite con las leyes de combustión interna. Eso es otro tipo de explicación.

Tercero, ¿acaso los ateos no usan la evolución por el azar en la misma forma en que acusa a los cristianos de usar el dios de los huecos? El fanático ateo elimina a priori la posibilidad de que alguna explicación sobrenatural que explique mejor los hechos que una natural, cometiendo así una falacia de petición de principio a favor de su naturalismo de los huecos. Pero solo porque el ateo militante no quiere aceptar a Dios no significa que puede rellenar los huecos o desconocimiento científicos con la teoría anticientífica que más le guste. Por tanto, los ateos son los verdaderos culpables de caer en este llamado dios de las brechas cuando dicen que la evolución por el azar lo hizo para explicar el origen, orden y complejidad de la vida y del universo pero nunca explican cómo la evolución lo hizo. Evolucionistas como el mismo Richard Dawkins y Stephen Hawking han admitido no saber cómo empezó la vida y el universo y si no saben entonces eso implica que Dios también podría haberlo hecho. Afirmar que nadie sabe y que por ende Dios no existe es simplemente apelar a una falacia non sequitur. Sin olvidar que admitir no saber también implicaría agnosticismo, no ateísmo.

Cuarto. Después de todo, la evolución no ha hecho ninguna aportación en la ciencia y tecnología. Como afirma el catedrático del Departamento de Sistemas Biológicos de la Escuela Médica de Harvard: “De hecho, durante los últimos 100 años, la biología ha avanzado en su cuasi totalidad de manera independiente a la evolución, con la excepción de la biología evolutiva per se. La biología molecular, la bioquímica y la fisiología, no han tomado en cuenta la evolución para nada”. El Dr. Skell también escribió diciendo que: “Es el conocimiento de cómo funcionan estos organismos, y no las especulaciones sobre cómo podrían haber surgido hace millones de años, lo realmente esencial a los médicos, veterinarios, granjeros…”.  El profesor, científico creacionista, diseñador de naves espaciales para la NASA y el “European Space Agency”, Stuart Burgess, también considera la evolución como el verdadero dios de los huecos y una teoría que no ayudado avanzar sino retrasar la ciencia moderna (World Religions and Cults, pp 330-335). En cambio, la idea de que Dios creó el mundo (creacionismo) fue lo que históricamente hizo que grandes científicos (entre ellos sacerdotes y monjes) hicieran grandes descubrimientos científicos para averiguar cómo Dios hizo la vida y el universo, especialmente a medida que la Reforma esparció su influencia en Europa. Las presuposiciones que capacitaron al punto de vista científico para investigar al mundo, por ejemplo, de que el universo creado es real, consistente, y entendible, se originó de la Biblia. Por consiguiente, casi todas las ramas de la ciencia, incluyendo la biología y la medicina, fueron fundadas, co-fundadas o ampliamente avanzadas por científicos creacionistas, y hasta los historiadores no cristianos, como Loren Eiseley, lo han reconocido. Nada que ver con la evolución.

En otras palabras, si crees que todo surgió simplemente por el azar entonces no tendrás tu mente abierta para las posibilidades de un diseño coordinado y si te rehusas a creer que algo como un cohete fue diseñado eso afectará la manera que tu investiga la complejidad de la nave espacial. Lo mismo con la naturaleza lo cual es mucho más complejo y ordenado que cualquier artefacto humano. De hecho, en estudios más avanzados y actualizados se ha descubierto que el llamado ADN “basura” no es realmente basura sino un vasto centro de control genómica que regula información avanzada y con importantes funciones. A pesar de que los evolucionistas dijeron que esa información extra era solo “basura” porque según su creencia en la evolución se predice mal diseño y no diseño sofisticado. Este ejemplo muestra cómo las especulaciones evolucionistas no han sido útiles en la contribución a los avances científicos y tecnológicos. Hasta biólogos que no son creacionistas también ven estos mismos problemas y la faltas de evidencia para la teoría de la evolución pero no lo mencionan públicamente o mantienen sus puntos de vistas en secreto por miedo de perder su trabajo (Vea video documental de Ben Stern, “Expulsado: No se Permite la Inteligencia”).

En la sociedad moderna, un científico no está permitido decir que Dios hizo todas las cosas cosa que históricamente los grandes científicos siempre han afirmado porque eso lo consideran como una frase anticientífica. Sin embargo, si Dios es el Autor de la creación entonces merece todo el crédito y reconocimiento por su trabajo (Apocalipsis 4:11). Si negar que los autos Ford o las pinturas de Da Vinci fueron diseñados es deshonrar a sus diseñadores cuánto más deshonroso es cuando la “ciencia” secular rehúsa reconocer que la creación tuvo un Diseñador inteligente. Gracias a Dios, todavía quedan muchos científicos que están dispuestos a reconocer a Dios como el Creador de todas las cosas a pesar del riesgo de perder sus trabajos y carreras pues saben que han podido ver más lejos porque han subido a hombros de gigantes como Newton, Kepler, Pascal, Faraday, Maxwell, Kelvin, y Flemming. De hecho, los últimos tres mencionados ya tenían conocimiento de la teoría de Darwin y los tres la rechazaron. Algo que la ciencia secular moderna nunca publica.

En fin, la evolución (no la creación) es el verdadero dios de los huecos, saludos.

https://www.youtube.com/watch?v=yTO6KiUovOA

https://www.youtube.com/watch?v=fJZbYyYjAbg

https://www.youtube.com/watch?v=2g2XVq3zlIA&t=5s

https://www.youtube.com/watch?v=zITZPFWvmmY

https://www.youtube.com/watch?v=LwQE3beerRc

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