
¿Y qué hay de la caza de brujas?
“Hereje no es el que arde en la hoguera. Hereje es el que la enciende.” – William Shakespeare
Algunos antirreligiosos citan: “Es extraño que nos hayan enseñado a temerles a las brujas, pero no a quienes las quemaban vivas.” Aunque esta cita no quita que la hechicería u ocultismo sigan siendo pecado (Deuteronomio 18:10-14), estoy de acuerdo. Sin embargo, cualquiera que estudia la historia de estos temas también encontrará que tales crímenes han sido muy exagerados puesto que el número de muertos en el tribunal de brujas en Salem fueron como 19 (no cientos, ni miles). Además, caen en una falacia de generalización apresurada puesto que no todos los cristianos de ese tiempo y lugar estuvieron de acuerdo con dichas matanzas. Por ejemplo, Robert Calif, el pastor de la iglesia Bautista en Boston, escribió un libro en contra de la tontería de los juicios, y los puritanos acusaron a los Bautistas de ser defensores del diablo.
En palabras de Balthasar Hubmaeir, gran líder y teólogo anabaptista, “Al hereje se le vence con santa instrucción y no siendo contencioso. Por tanto, si ellos no quieren aceptar razones evangelísticas, entonces que simplemente los evitemos (Tito 3:10). Pero no los persigamos como hacen los inquisidores. Primero porque tales inquisidores que condenan al hereje al fuego son los más grandes herejes puesto que contradicen las enseñanzas de Cristo quien no vino para matar sino a dar vida en abundancia (Juan 10:10). Segundo, porque los herejes no deberían ser destruidos hasta que Cristo le diga a los segadores que quemen la cizaña (Mateo 13:30). No vaya ser que nosotros arranquemos la cizaña, y también con ella el trigo (Mateo 13:29). Tercero, Hubmaier también dijo que un hereje no puede ser convencido por la espada ni el fuego, pero solamente con la paciencia y la oración (Lucas 9:54). Además, quemar herejes no es confesar a Cristo sino negarlo y ser más abominable que Joacim rey de Judá (Jeremías 36). Por último, Hubmaier concluye que quemar libros que contengan errores e irreverencia no es malo (Hechos 19:19) pero quemar herejes es una invención del diablo (Balthasar Hubmaier: Theologian of Anabaptism, pp.59-66).
