¿Menos religión, más racionalidad?

"En nuestros días hay una 𝙂𝙚𝙣𝙚𝙧𝙖𝙘𝙞ó𝙣 𝙞𝙙𝙞𝙤𝙩𝙖, manipulada por una cultura que, mientras masifica a los jóvenes, los hace sentir originales; al mismo tiempo que los engaña de mil maneras, los hace creer empoderados; y a la misma vez los sumerge en un hedonismo consumista en el que compran hasta su misma identidad, los hace creer revolucionarios." - Agustín Laje, Generación Idiota
                 Para quienes hemos visto la película “Idiocracia” ya no sabemos si se trata de una comedia o un documental que predijo el futuro. Según los últimos estudios, las mujeres por ejemplo son menos femeninas, los hombres son menos masculinos y todos son menos inteligente que la generación anterior. En parte esto se debe a que muchas escuelas y los medios masivos han dejado de enseñar biología básica por la ideología anticientífica de género y la agenda de LGBTQ+.
                 No solo ha aumentado significamente el número de jóvenes que se identifican como transgénero o no binarios sino que además de la disforia de género ahora también tenemos otro problema mental llamado "Therians" en la que personas con máscaras, colas y sin Dios se comportan como las bestias realizando movimientos a cuatro patas (quadrobics). Algunos de estos Therians hasta prefieren acudir a un veterinario que a un médico cuando tienen un moquillo. Bien dice Romanos 1:23, "cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles." La Biblia enseña claramente quiénes somos. A diferencia de los animales, somos seres humanos creados a imagen de Dios. Los animales fueron creados aparte, no son agentes morales y se dijo que estarían sujetos al gobierno del hombre. Como dice John Gill, "El hombre, como criatura racional, fue distinguido de las bestias por la imagen de Dios impresa en él". Es simple lógica, ciencia y teología básica (Génesis 1:27-28). Pero muchos tienen una confusión de identidad por causa del pecado.
                Todo esto me recuerda la antigua cosmología de la cultura judeocristiana y de la cultura grecolatina (excepto algunos paganos y filósofos naturalistas) quienes siempre creyeron que en la creación original el hombre fue hecho aparte de los animales y en cierto “estado de perfección” pero que fue decayendo a lo que llamaban etapas y edades como la Edad de Oro, seguida por las Edades de Plata, la de Bronce y por último la de Hierro, una de ellas peor y más decadente que su predecesora. Solo que faltó llamar a este tiempo moderno que vivimos la Edad de Cristal. De hecho, hubo un tiempo donde el presidente era honrado, la policía respetada, los nuevos nacidos atesorados y los veteranos reverenciados. Pero ahora, vivimos en una sociedad posmoderna en la que los homosexuales nos hablan de moral, los transgéneros sobre biología, los que matan bebés sobre derechos humanos y los socialistas de economía.

Lo más que llama la atención es que son la generación menos religiosa y muchos hasta han demostrado una actitud hostil en especial contra el Cristianismo. ¿Será por eso que son los más irracionales, anticientíficos y nihilistas de la historia de la humanidad? Quizás el mismo filósofo ateo anticristiano, Nietzsche, tenía razón cuando admitió que “Dios ha muerto”, no en el sentido de que Dios no existe sino como explica el filósofo y apologista cristiano, William Lane Craig, “Los hombres no comprendieron realmente las consecuencias de lo que habían hecho al "matar" a Dios. Pero Nietzsche predijo que algún día la gente comprendería las implicaciones de su ateísmo y que este descubrimiento introduciría una edad de nihilismo; es decir, la destrucción de todo significado y valor en la vida.” Esto es precisamente lo que observamos hoy en día. Una nueva generación llena de ansiedad, confusión, depresión, indiferencia religiosa, censuradora e intolerante al debate. ¿Cómo? Muchos de estos jóvenes estan siendo adoctrinados por el marxismo cultural a través de las redes sociales, el mundo del entretenimiento, la prensa amarillista y liberal o las universidades seculares donde estudian y pagan mucho dinero.
                    En cambio, los cristianos no solo construyeron la civilización europea y americana en términos de libertad individual hasta las artes sino que como dice el antropólogo y escritor científico Eiseley, “Es el mundo cristiano el que finalmente dio a luz de una manera clara y articulada al método experimental de la ciencia misma.” (Loren Eiseley, Darwin’s Century, Garden City, Doubleday, 58, p.62). A pesar de todo esto, todavía tenemos gente por ahí diciendo que la iglesia impide el progreso científico cuando en realidad es al revés. Sin embargo, los decenios de insistencia en el secularismo, en la teoría naturalista de la evolución y el movimiento de “autorealización” han terminado por desalojar casi del todo la idea de tomar en cuenta a nuestro Creador en nuestras vidas. Esto ha afectado para mal a incontables millones de personas, principalmente jóvenes milleniales cuya indiferencia religiosa hace que el mundo parezca ir a la deriva. El silencio de muchos cristianos también ha sido responsable de lo que profetizó el gran científico, Albert Einstein, “Temo el día en el que la tecnología sobrepase a la humanidad, y el mundo tenga una generación de idiotas”.
                  Así que, una vez más, la ciencia (segunda ley de la termodinámica) y la fe cristiana se ponen de acuerdo, nada mejora con el tiempo sino que “los hombres malos e impostores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados.” (2 Timoteo 3:1-13). En otras palabras, no estamos evolucionando sino involucionando. Sin embargo, eso no significa que nos vamos a quedar de brazos cruzados, callados, apáticos, cobardes, sin hacer nada y esperar a que Cristo venga para que entonces mejore las cosas pues Jesús mismo dijo que somos la sal de la tierra y la luz del mundo. ¿Cómo hacemos esto? Predicando el evangelio para salvación y defendiendo nuestros valores cristianos. Eso incluye en la política pues como dijo el primer y gran presidente de EEUU, Jorge Washington, “No se puede gobernar correctamente sin Dios y la Biblia” y eso lo ha demostrado la misma historia. Sin olvidar que esto no solo es un problema intelectual sino principalmente uno moral el cual solo Cristo puede cambiar y transformar los corazones de cualquier generación.

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