¿Soberanía Vs. Libre Albedrío?

            Soberanía no es lo mismo a determinismo o causalidad y asumir que el libre albedrio es contrario a la soberanía de Dios es caer en una falsa dicotomía pues la Biblia enseña que ambas doctrinas son compatibles (Éxodo 36:3; Levítico 22:21,23; Josué 24:15; 1 Reyes 18:21; Jueces 5:2; Números 15:3; Esdras:1:4; 3:5; Oseas 11:4-6; 2 Timoteo 1:7; Gálatas 5:22-23 y 1 Corintios 10:13; Deuteronomio 30:15,19; Proverbios 1:24-25, 28-31, Isaías 1:9,19-20; Mateo 23:37; Juan 3:14-21; 7:17; Hechos 8:37; 2 Pedro 3:9; Romanos 2:4-8, etc). Eso no es humanismo lo cual es una falacia de hombre de paja que usan los calvinistas. Al contrario, negar la libertad del hombre es una vieja herejía gnóstica que refutaron los Padres antenicenos y preagustinos.
             Acá una analogía que ilustra esta verdad. Si estuviéramos jugando un juego de ajedrez y pongo como regla que solo yo puedo mover tus piezas y no solamente las mías para asegurar así mi victoria y tu perdida, ¿cómo usted cree que me vería la gente si hiciera tal cosa? Obviamente las demás personas no me verán con buenos ojos y mucho menos justo sino como una cobarde que tiene que hacer trampa por miedo de perder. En cambio, si yo no tengo que controlar las fichas de mi opositor porque sé que con el conocimiento que tengo como quiera le voy a ganar entonces la gente me tendría más respeto y admiración. En otras palabras, el determinismo del calvinista le quita la gloria de Dios y reduce su soberanía mientras que en nuestra postura el Dios omnisciente que todo lo sabe (incluyendo el futuro) no tiene que quitarle el libre albedrio a los hombres para seguir siendo Soberano.
               Por tanto, en nuestra postura el Dios omnisciente que todo lo sabe (incluyendo el futuro) no tiene que quitarle el libre albedrio a los hombres para seguir siendo Soberano y el libre albedrio tampoco reduce la soberanía de Dios ni le quita Su gloria. Al contrario, creemos que los calvinistas no toman la soberanía de Dios lo suficientemente en serio ya que ignoran que Dios puede darnos libre albedrio y aun así llevar a cabo Su voluntad. Algún calvinista dirá, “Pero decir que tenemos libre albedrío para creer y arrepentirnos es enseñar una salvación por obras en la que entonces el hombre se salva asímismo.” Dicho argumento apela a una falacia de hombre de paja ya que ningún cristiano no enseñan que la fe ni el libre albedrio son obras ni que salvan o que nosotros podemos salvarnos a nosotros mismos sino solo el Salvador Jesucristo. La fe tampoco es una obra. Al contrario, la fe es opuesta a la obra (Efesios 2:8; Romanos 4:5; 5:1-2; Gálatas 2:16; 3:2,5,10; Filipenses 3:2-9; 2 Timoteo 1:9 y Tito 3:5) y esta viene por el oír (Romanos 10:17). Por eso la importancia de la obra misionera y el evangelismo personal (Romanos 10:14-15) lo cual muchos calvinistas no practican. Una buena analogía de esto es cuando una persona se está ahogando en el mar y otra persona le lanza un salvidas o le extiende la mano para rescatarlo (como hizo Jesús con Pedro). ¿A quién esa persona le debe su salvación? ¿A él mismo? No porque el que haya tomado la decisión de aceptar el salvavidas no significa que él se salvó, asimismo, sino que fue gracias a la persona que le lanzó el salvavidas lo cual es una de las ilustraciones más típicas que usamos de que en el evangelismo personal o misionera Cristo es como nuestro chaleco salvavidas o el paracaídas que Dios envió a la tierra para salvarnos (Juan 3:14-21).
            De hecho, Jesús mismo compara simbólicamente la fe con mirar, comer, beber o entrar por la puerta los cuales son verbos y los verbos son acciones. Sin embargo, eso no significa que sean obras sino condiciones lo cual refuta la elección incondicional porque usted no puede tener vida sin antes venir a la fuente de vida que es Cristo. De hecho, Romanos 4:3-5 enseña que la fe no es una obra de la ley sino todo lo contrario, la fe es opuesta a la obra y que somos salvos por medio de la fe. No al revés. Tampoco le ponemos al hombre un porcentaje en la salvación como asumen falazmente muchos calvinistas. De hecho, es todo lo contrario, toda la gloria es de Dios porque como dice Romanos 3:27 "no hay gloria en la fe" ya que la fe no es una obra sino el antónimo de las obras. “Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia. Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.”
               El libre albedrío tampoco es una obra sino un don de Dios con el que ya venimos al ser creados a Su imagen y semejanza y que sirve primero como prueba de que no somos marionetas o máquinas de carne (como creían muchos antiguos filósofos paganos y algunos ateos en la actualidad) sino que tenemos voluntad propia (Lea Mateo 23:37; Juan 3:14-21; 2 Pedro 3:9; Deuteronomio 30:15,19; Romanos 2:4-8; Proverbios 1:29-31, Isaías 1:19-20, etc.). Segundo, porque ese libre albedrio o libertad de escoger es una demostración del amor de Dios pues el verdadero amor no obliga y tercero nos hace responsables de nuestras propias acciones. Por tanto, si pecamos es culpa de nosotros y no de Dios quien no es el autor del mal.
                En ninguna parte de la Biblia enseña que uno de los resultados de la Caída fue la pérdida de ese don. De hecho, ni siquiera aparece como parte de la lista de las maldiciones o consecuencias de la Caída las cuales están registradas detalladamente en Génesis 3.  Al contrario, Dios lo hizo de esa manera porque no quería que nuestra respuesta a su llamado fuera una respuesta robótica sino voluntaria porque el verdadero amor no obliga (Mateo 23:37; Juan 3:14-21; 2 Pedro 3:9; Deuteronomio 30:15,19; Romanos 2:4-8; Proverbios 1:29-31, Isaías 1:19-20, etc.) y la Analogía del Matrimonio). Como dijo C.S. Lewis, “Dios se ha dado a sí mismo la regla de no cambiar por la fuerza el carácter de las personas. Dios puede y quiere cambiar a las personas, pero sólo si las personas quieren que lo haga. En este sentido, Dios ha limitado real y verdaderamente Su poder. A veces nos preguntamos admirados por qué lo ha hecho así, e incluso deseamos que no lo hubiera hecho. Pero, según parece, Él pensaba que merecía la pena. Prefiere un mundo de seres libres, con sus riesgos, que un mundo de personas que obraran rectamente como máquinas por no poder hacer otra cosa. Cuanto mejor nos imaginemos cómo sería un mundo de perfectos seres automáticos, tanto mejor, creo yo, entenderemos su sabiduría.” (C.S. Lewis, El problema del Señor X, 1948). Lewis también agrega que, “Si alguien es libre de ser bueno también es libre de ser malo. Y el libre albedrío es lo que ha hecho posible el mal. ¿Por qué, entonces, nos ha dado Dios el libre albedrío?” Porque el libre albedrío, aunque haga posible el mal, es también lo único que hace que el amor, la bondad o la alegría merezcan la pena tenerse.” (Clásicos selectos de C.S. Lewis, Mero cristianismo, La chocante alternativa, Grupo Nelson, p. 50-51). 
               Además, ¿no tendria sentido que la Biblia mande a todos los hombres a que busquen de Dios, se arrepientan y crean en el Evangelio si no tienen el libre albedrío o la capacidad de hacer tales cosas? (Isaías 55:6; Jeremías 29:13; Amos 5:5,14; Hebreos 11:6 Juan 3:18; 5:40; 8:24; Hechos 17:26-31 y Lucas 13:3 y 5). ¿Cómo Jesús puede decir en buena consciencia, “Arrepentíos o pereceréis” a alguien que no tiene la capacidad de hacer tal cosa y encima enojarse, juzgar y condenarlo al infierno si según el calvinismo no tienen esa habilidad? Eso no suena razonable. Pero no solo eso, la fe en Cristo es lo primero que sucede en el verdadero orden de salvación y no la regeneración. Primero porque se puede tener vida sin venir primero a la fuente de vida que es Cristo y segundo porque no puede ser al revés porque entonces si el hombre no puede creer ni arrepentirse y por eso la regeneración tiene que suceder antes de la fe entonces tienen un muerto incrédulo siendo lavado y regenerado por el Espíritu Santo sin haber creído en Cristo lo cual es absurdo y contradictorio (Tito 3:5).
                Hasta el mismo famoso calvinista Carlos Spurgeon se dio cuenta de esta incongruencia y hasta hizo una refutación este ordo salutis (orden de salvación) del calvinismo diciendo en su Sermón titulado “Garantía de la Fe” que, “Si he de predicar fe en Cristo a un hombre regenerado, entonces el hombre, siendo regenerado, ya es salvo y es una cosa ridícula e innecesaria que yo le predique a Cristo y le inste a creer para ser salvo, si él ya es salvo, puesto que ha sido regenerado. ¿Tengo que predicarles la fe solamente a los que ya la tienen? Eso es realmente absurdo. ¿No es esto como esperar que el hombre sea sano para luego traerle la medicina? Esto es predicar a Cristo a los justos y no a los pecadores.” (Spurgeon, sermón titulado “Garantía de la Fe”). También la contradice cuando dijo que, “Deben acudir prontamente a Cristo, y CONFIAR EN ÉL, y Su Espíritu ha de regenerarlos…” (Púlpito de la Capilla New Park Street, Sermón La Regeneración, 3 de mayo de 1857; por Charles Haddon Spurgeon). En otras palabras, Spurgeon creía que la fe en Cristo sucede antes de la regeneración pues era impensable que una persona pudiese ser regenerada y que en un tiempo posterior creyera en Cristo (Vea también el artículo recopilado por Bob L. Ross (quien es una de las principales autoridades respecto a la vida, ministerio y enseñanzas de Charles Spurgeon) de Pilgrims Publications y que lleva el título C.H.Spurgeon on Regeneration sobre este tema). Algunos calvinistas dicen que no puede haber nuevo nacimiento (regeneración) sin kerygma (el mensaje del Evangelio por medio de la predicación de su Palabra) y no antes como sostiene la regeneración calvininista. Aun así hay que recordarles que primero hay que escuchar el evangelio, luego se cree porque la fe viene por el oir y entonces la regeneracion (Romanos 10). No predicación, regeneración y luego la fe porque entonces seguirían teniendo el ordo salutis fuera de orden.
              Dios también quiso que así fuera para hacernos responsables de nuestras propias acciones y decisiones. Por tanto, si somos castigados por nuestros pecados es por culpa de nosotros por no querer venir a Cristo para tener vida eterna (Juan 5:40) y no de Dios quien no es el autor del mal [Analogía del Hospital]. Además, si crees que Dios creó a Adan y Eva con libre albedrio entonces no demuestra eso que la soberania de Dios y la libertad del hombre son compatibles? Y si no, entonces, ¿por qué Lucifer se rebeló contra Dios? ¿Cómo explican el origen del mal? Si no fue bajo su libre albedrio sino porque fue determinado por Dios entonces no convertiria eso a Dios en el autor del mal y el pecado como admiten muchos calvinistas como R.C. Sproul y John Pipper y su calvinismo histórico y clásico?
                ¿Y qué dice la historia cristiana? Ireneo de Lyon dijo, “Dios tiene libre albedrío y el hombre también porque somos hechos a Su imagen. Dios preservó [no dice perdió o quitó] la voluntad del hombre libre” (Ireneo, Contra los Herejes, Libro 4, Capítulo 37). Juan Crisóstomo dijo, "Todo es en el poder de Dios, pero para que nuestro libre albedrio no este perdido...todo depende por tanto en nosotros y en Él." (John Chrysostom on Hebrews, Homily 12). “Aprendemos de los profetas y consideramos cierto que el castigo y la recompensa se otorgan según las obras de cada persona. De lo contrario, si todo ocurriera por la mera fuerza del destino, entonces nada estaría dentro de NUESTRO PODER DE ELECCIÓN porque todo ya estaría predestinado, algunos a ser buenos y otros malos. Entonces ni los buenos serían dignos de recompensa ni los malos serían dignos de castigo. A MENOS QUE LOS HUMANOS TENGAN EL PODER DE EVITAR EL MAL Y ELEGIR EL BIEN LIBREMENTE, NO SON RESPONSABLES DE SUS ACCIONES, CUALES SEREAN, y no habría personas que se recompensaran a sí mismas, ya que no eligieron hacer el bien sino que simplemente estaban predestinadas a hacerlo. De la misma manera, si los humanos fueran creados malos, no merecerían ser castigados, porque no serían malos en sí mismos, sino incapaces de hacer algo diferente de aquello para lo que fueron predestinados” (Justino el Mártir, Primera Apología, p.43). Por eso el viejo Chesterton decía, "La iglesia creía que el hombre y Dios tenían una libertad espiritual [como sostuvieron los Padres de la Iglesia como Ireneo]. Pero el calvinismo le quitó esa libertad al hombre, y se lo dejó solo a Dios por lo que según Calvino una vez un hombre nace es demasiado tarde para condenarlo o salvarlo. Esta es la última mentira del infierno ...".
               Algunos calvinistas compatibilistas sostienen que sí tenemos libre albedrio pero solo tenemos libertad para pecar. Sin embargo, esto es falso. Además de apelar a una falsa dicotomía ya que el hombre es capaz de hacer ambos, contradice lo enseñado en la Biblia, la historia Patrística y la experiencia personal. En primer lugar, en ninguna parte de la Biblia dice que perdimos el libre albedrio o la imagen de Dios cuando Adán pecó. De hecho, eso tampoco aparece como parte de la lista de las maldiciones o consecuencias de la Caída las cuales están registradas detalladamente en Génesis 3. Prueba de que no estaba incluida es que Adán no perdió su habilidad de tomar decisiones después de haber muerto espiritualmente al desobedecer de Dios y tampoco su descendencia. Dios tampoco trató a Caín en Génesis 4:6-7 como si no tuviera esa habilidad pues ¿por qué le diría que podía hacer bien y ser aceptado si no tenía esa capacidad o libre albedrio? Segundo, el libre albedrio es definido como un acto de decisión y escoger. Es un sinónimo a voluntario (adjetivo). La pregunta es, ¿tiene el hombre esta libertad para hacer lo bueno también? Bíblicamente hablando, sí (Génesis 4:7; Salmo 37:27; 119:108; Mateo 7:11; 23:37; Levítico 1:3; 23:38; Isaías 7:16; Romanos 2:14 y Eclesiástico 15:14).
               En otras palabras, nacemos con una naturaleza caída que heredamos de Adán, pero eso no significa que no podemos diferenciar entre lo bueno y lo malo lo cual es la razón por la que muchos inconversos pueden obedecer los mandamientos leyes de Dios sin conocerla y aunque no sean cristianos. Asumir tal cosa es cometer una falacia non sequitur. Como dice el apóstol Pablo, “…hacen por naturaleza lo que es de la ley…mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos.” (Romanos 2:14-15). Muchos hombres por ejemplo trabajan duro para sostener a su familia, son fieles en su matrimonio, salvan niños del tráfico sexual, abren orfanatos, adoptan niños, ayudan a los necesitados, son providas y algunos hasta son moralmente mejores que muchos calvinistas mundanos. ¿Acaso eso no es una buena decisión y no un pecado? Por tanto, tanto la historia y la experiencia muestran que el hombre sí puede hacer buenas obras.
               Además, ¿acaso tenemos libre albedrio para pecar pero no tenemos el libre albedrio para creer en Cristo lo cual es la decisión más importante que podemos hacer en nuestra vida? Eso no tiene sentido. En el Nuevo Testamento vemos a Jesús no solo invitando a las multitudes a creer, sino que juzga y se enoja si no lo hacen lo cual tampoco tendría sentido si no fueron elegidos para creer o si no tienen la capacidad o habilidad para hacerlo como enseña el primer punto del TULIP (Total Depravación). Esto no solo contradice las Escrituras y la realidad en que vivimos sino que también es inconsistente con la historia Patrística. De hecho, los Padres antenicenos y preagustinos lucharon contra el determinismo de los gnósticos, los neoplatónicos y los estoicos en el contexto de los primeros siglos de la era cristiana, porque eran ellos los que rechazaban la ortodoxia cristiana del libre albedrío y los que creían que la caída incapacitó totalmente al ser humano al punto de que sostenían que solo somos libres para pecar (Dr. Ken Wilson, El Fundamento del Calvinismo Agustiniano, p.94). En cambio, los Padres de la Iglesia como Ireneo de Lyon (discipulo de Policarpo quien a su vez discipulo de Juan) por ejemplo dijo que, “Dios hizo al hombre libre (agente) desde el principio, poseyendo su propia alma para obedecer los mandamientos de Dios voluntariamente, y no por obligación de Dios. Porque no hay coerción con Dios, pero una buena voluntad (para nosotros) está presente en Él.“ (Ireneo, Contra las Herejías XXXVII). Estudiar algo de Patrología (además de la Biblia) evitaría que se dijera este tipo de viejas herejías.
                  Como dijo un gran teólogo anabaptista, “Hay gente que dice que no podemos hacer nada bueno y que tampoco tenemos libre albedrio, excepto para pecar…Debido a esto muchas personas no oran, ni ayunan ni dan limosnas por mucho tiempo porque esta media verdad les da una licencia de la carne para culpar y responsabilizar a Dios por todos nuestros pecados como hizo Adán con su Eva y Eva con la serpiente (Génesis 3:12). Tal creencia es la blasfemia más grande de la tierra…pues las Escrituras enseña la libertad del ser humano para hacer el bien o el mal (Genesis 4:7; Salmo 37:27; Mateo 7:11; 23:37; Levítico 22:21-25; Romanos 2:14 y Eclesiástico 15:14). Aquellos que niegan esta libertad de la voluntad y dicen que esta libertad está vacía blasfeman contra Dios asumiendo que es un tirano que penaliza y condena a la humanidad por algo que según ellos es imposible de hacer…Quitan también la culpa y responsabilidad del hombre el cual podría decir que su practica en la prostitución y el adulterio son la eterna providencia de Dios y que solo dejaran de pecar cuando sea su voluntad. Esta falsa opinión también ha conducido a muchos a la pereza y a la gran desesperación ya que creen que no pueden hacer nada bueno y por necesidad hasta cuando Dios quiera y obre sobrenaturalmente y especialmente en ellos como si el enviarles su santa Palabra no fuera suficiente para atraerlos y cambiarlos. Tal creencia es diabólicamente astuta, mala y blasfemo. No sé de alguna otra cosa más dañino para el santo y justo cristiano. Debido a esta falsa doctrina gran parte de las Santas Escrituras ha sido derrocado y hecho sin poder. Que el Dios todo poderoso, benigno y misericordioso nos guarde de este gran error y lo aplaste con el aliento de Su boca por medio de nuestro Señor Jesucristo. Amén.” (Balthasar Hubmaier, Theologian of Anabaptism, Pipkin y Yoder, pp.427-448).
               En palabras del Dr Ken Wilson de Oxford, "El fundamento cristiano no comienza diciendo, "Dios es soberano" [lo cual los calvinistas mal interpretan como determinismo y opuesto al libre albedrío (falsa dicotomía)]. Al contrario, esa base es uno de los fundamentos filosóficos y teológicos del estoicismo. Fuera del ámbito de los grupos calvinistas, todos los demás grupos cristianos principales exaltan otro elemento primario que considero mucho más importante en la teología: "Dios es amor". Debemos escoger amar a aquel Dios que primero amó a TODA la humanidad (a todos los humanos por igual) y debemos escoger amar a la humanidad que Dios ama."...Abraza al Dios cristiano amoroso que te invita a escoger, pues no es un dios pagano que te hipnotiza para que cambies tu manera de pensar." - Dr. Ken Wilson (médico, graduado magna cum laude en su Masters en Divinidades y Teología) de la Universidad de Oxford, El Fundamento del Calvinismo Agustiniano, p. 134.