
Historia Cristiana Vs. Historia Calvinista
“Nadie se vuelve calvinista leyendo solo la Biblia. ¿Por qué? Porque el calvinismo agustiniano es una doctrina reformada que tuvo su origen en el siglo 16 en adelante lo cual explica porque está completamente ausente en la iglesia primitiva. De hecho, es todo lo contrario, leer la historia Patrística preagustina y las Escrituras de manera exegética, contextual y gramaticalmente ha hecho que muchos salgan del calvinismo.” – excalvinista Warren McGrew (alias Idol Killer)
¿Es posible llegar a la postura calvinista solo leyendo la Biblia? ¡NO!, pues la Biblia no enseña el calvinismo agustiniano sino que mas bien la contradice. Para asumir tal cosa tendrias que torcer las Escrituras y hacer muchos malabarismos hermenéuticos para tratar de encajar y acomodarla según tu falsa doctrina tal como hacen las demás sectas y cosa que han admitido algunos apologistas calvinistas como Wuiston Medina. La misma historia cristiana demuestra esto ya que los primeros que enseñaron una expiación limitada, una predestinación monergista, elección incondicional, gracia irresistible y perseveración de los santos fueron los gnósticos quienes trataron de justificar su filosofía pagana con las Escrituras. Como ha demostrado el académico de Oxford, el Dr. Ken Wilson y otros eruditos, los calvinistas usan los mismos textos fuera de contextos que usaban estos viejos herejes quienes creían en los mismo. "La teología reformada moderna defiende sus posturas utilizando los mismos pasajes bíblicos claves que utilizaban los herejes maniqueos y fue Agustín el que las metió en el cristianismo…Agustín llevó por mal camino a Lutero y Calvino." (Dr. Ken Wilson, El Fundamento del Calvinismo Agustiniano, pp. 2, 17, 18, 125 y 133). "Las primeras influencias que tuvo Agustín de Hipona procedieron del estoicismo, el neoplatonismo y el maniqueísmo, y estas determinaron su teología final. Y en su fase posterior, interpretaba las Escrituras con su filtro determinista, volviendo a sacar del pozo de las interpretaciones maniqueas precristianas...Agustín inventó los cinco puntos del TULIP...y esto dio como resultado el término autodesignado, "calvinismo agustiniano" por el teólogo Paul Helm." (Dr. 𝘒𝘦𝘯 𝘞𝘪𝘭𝘴𝘰𝘯, 𝘦𝘭 F𝘶𝘯𝘥𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘥𝘦𝘭 𝘊𝘢𝘭𝘷𝘪𝘯𝘪𝘴𝘮𝘰 A𝘨𝘶𝘴𝘵𝘪𝘯𝘪𝘢𝘯𝘰, pp. 21-22). Negar estas evidencias aceptadas por la Academia (incluyendo por eruditos calvinistas) ya es caer en fanatismos y en un sesgo cognitivo o en el efecto Dunning-Kruger.
Cualquiera que haya estudiado objetivamente la Patrística y la filosofía pagana sabe que no fue sino hasta el siglo 4 o 5 que las cosas empezaron a cambiar con el filósofo católico, Agustín de Hipona, quien al principio defendió el libre albedrío en contra de los maniqueos porque eran ellos y los gnósticos los que querían introducir el determinismo en la iglesia como lo podemos ver en su tratado, De libero arbitrio voluntatis (El libre albedrio de la voluntad, Libro III, ch. 3, sec 6 y en su libro, "En las Dos Almas" (On the Two Souls) escrita en 392 d.C.) y hasta lo usó para refutar el problema del mal de Epicuro. En su "Sobre el Espíritu y La Carta" escrita en 412 lo vemos diciendo que el hombre tiene la voluntad de aceptar o rechazar la gracia de Dios. En esta obra, Agustín afirma, “¿Entonces por gracia borramos la libertad de la voluntad? Dios no lo quiera.” (Agustín de Hipona, On The Spirit and the Letter, p.412, Para 52-60). Pero luego empieza a cambiar de doctrina como se puede ver en su "On the Predestination of the Saints" (En la Predestinación de los Santos) donde termina negando el libre albedrio lo cual era la ortodoxia de la iglesia en general y en sus otros escritos durante su pleito con Pelagio por estar influenciado por la filosofía gnóstica y maniquea las cuales había refutado anteriormente. Por eso Jerónimo (347-420) quien fue contemporáneo de Agustín estaba opuesto a Agustín en algunos temas incluyendo sobre el libre albedrio versus el determinismo. Jerónimo dijo que, "Dios nos ha otorgado con libre albedrio." (Doctrine of the Will by Asa Mahan, p. 62). Juan Crisóstomo (349-407 AD) también fue contemporáneo de Agustín y se opuso al determinismo de Agustín diciendo, "Todo es en el poder de Dios, pero para que nuestro libre albedrio no está perdido...todo depende por tanto en nosotros y en Él." (John Chrysostom on Hebrews, Homily 12).
El mismo Agustín admite este cambio de doctrina en sus Retractaciones, en la obra, “Patrística, A Simpliciano, Respuesta a la carta de Parmeniano e historiadores como el arqueólogo y sacerdote anglicano inglés, William Hugh Clifford Frend también afirma que, “El propio Agustín siempre consideró el maniqueísmo africano como una rama aceptable del cristianismo, pero no a los donatistas.” De hecho, esto no es nada nuevo ya que cuando Agustín empezó a cambiar su postura sinergista por una monergista, los demás Padres como Jerónimo, Juan Crisóstomo y Juan Casiano lo acusaron de abandonar la ortodoxia de la Iglesia. Por eso el obispo Juliano de Eclana (385-450) se refirió a los agustinianos (seguidores de la doctrina de Agustín) como “esos maniqueos” (Rev. Daniel R. Jennings; Julian of Eclanum, Letter to Rome, Edited by Rev. Daniel R. Jennings, p. 1). Sin olvidar que varios concilios antes, durante y después de la Reforma protestante como el concilio de Arles, el segundo concilio de Orange y la confesión de Dositeo de iglesia ortodoxa en el concilio en Jerusalen condenaron la doble predestinación agustiniana y otras creencias que ahora sostiene el calvinismo porque ya se sabía que fue influenciada por la pluma de los herejes y no por la pluma de los apóstoles.
El mismo Juan Calvino lo confirma en su obra, Institutos de la Religión Cristiana (Institución de la Religión Cristiana, 2.2.9. y 3.22.1.) Para estar en sintonía con Agustín, Calvino presentó un tipo de predestinación deformada que no es la predestinación bíblica que habla las Sagradas Escrituras diciendo: “No todos los hombres son creados con un destino similar, pero la vida eterna está preordenada para algunos, y la condenación eterna para otros. Por lo tanto, cada hombre, creado para uno u otro de estos fines, decimos está determinado a la vida o la muerte.” Calvino hasta reconoció que el término “libre albedrío” siempre estuvo en la boca de los Padres de la Iglesia pero que prefirió oponerse a todos los Padres de antes de Agustín en este tema (John Calvin, Institutes of the Christian Religion, Volume One, Published by Calvin Translation Society, 1845 Edition, p. 308; An Equal Check to Pharsaism and Antinomianism by John Fletcher, Volume Two, p. 202, Published by Carlton & Porter; John Calvin, A Treatise on Predestination, Election, and Grace, Historical, Doctrinal, and Practical by Walter Arthur Copinger, Published by James Nisbet, 1889 Edition, p. 320 y Doctrine of the Will by Asa Mahan, p. 60, Published by Truth in Heart). De hecho, “Esto explica en parte por qué Calvino no podía citar a los Padres antenicenos contra sus oponentes libertarios…Por eso, cuando Calvino debatía con Albert Pighuis (1490-1542) sobre la libertad de la voluntad, él cita abundantemente a Agustín, pero a ninguno de los Padres más tempranos.” (Gregory A. Boyd, Satán and the Problem of Evil,p. 360).
Hasta el monje agustiniano Martin Lutero también admitió que la predestinación agustiniana era similar a la de los paganos como la filosofía griega (La Voluntad Determinada, pp.43-44, Lutero contra Erasmo). Por eso muchos cristianos contemporáneos de Lutero como el filósofo y teólogo cristiano neerlandés, considerado como uno de los más grandes eruditos del Renacimiento nórdico, Erasmo de Róterdam, también confirmó que la negación del libre albedrío que estaba haciendo Lutero tenía su origen en el gnosticismo maniqueísta diciendo, “Desde la época de los apóstoles hasta el día de hoy, no ha habido ningún autor que haya descartado completamente el poder de la libertad de elección, con la excepción del maniqueísmo…” (Erasmus, De libero arbitrio, libre albedrio y salvación, reflexión, 2014, São Paulo. p. 73). Los Anabaptistas (cristianos separados de Roma que existieron antes de la Reforma Protestante) como Menno Simons, John Smith (1566 -1612) en su Confesión de Fe Bautista y Balthasar Hubmaeir en sus dos tratados sobre la libertad de la voluntad humana también se opusieron a la doble predestinación monergista de Agustín.
Por tanto, la predestinación agustiniana que defienden los calvinistas no viene de las Escrituras ni de los primeros cristianos sino del filósofo católico, Agustín de Hipona. Como dice Dave Hunt, “Hay una sorprendente conexión de Calvino con el catolicísimo….Calvino citó a Agustín de Hipona más de cuatrocientas veces en sus Instituciones". Mientras que Martin Lutero como monje agustiniano también fue influenciado y citaba varias veces a Agustín de Hipona para defender su creencia en la predestinación agustiniana. Esto ha sido admitido por teólogos calvinistas y no calvinistas como David Engelsma, B.B. Warfield, Timothy George, R. Tudor Jones y Edwin H. Palmer (The Foundation of Augustinian-Calvinism, Ken Wilson, D. Phil y Alister E, McGrath, p.38, Historical Theology).
En palabras de la misma Enciclopedia Católica, "La doctrina de Agustín lleva un sello eminentemente católico […] en el divino decreto, de acuerdo con Agustín y de acuerdo con la fe católica sobre este punto, que fue formulada por él […] Dios que determina, ciertamente, crear el mundo y darle tal serie de gracias, con tal concatenación de circunstancias que produzcan libre pero infaliblemente tales y tales resultados (por ejemplo, la desesperación de Judas y el arrepentimiento de Pedro), decide al mismo tiempo el nombre, el lugar, el número de ciudadanos de la futura Jerusalén celestial. El escogimiento es inmutable; la lista cerrada […] yo no puedo causar que Dios destine para mí otra serie de gracias diferente de la que Él ha fijado […] Tales son los dos elementos esenciales de la predestinación agustiniana y católica. Este es el dogma común a todas las escuelas y formulado por todos los teólogos: la predestinación en su totalidad es absolutamente gratuita (ante merita).” (Enciclopedia Católica Online, Enseñanzas de Agustín de Hipona de aciprensa.com).
Después de todo, el mismo Calvino confesó: "Agustín es tan integral conmigo, que si quisiera escribir una confesión de mi fe, podría hacerlo con toda plenitud y satisfacción de sus escritos." (John Calvin, “A Treatise on the Eternal Predestination of God,” in John Calvin, Calvin’s Calvinism, trans. Henry Cole; Grandville, MI: Reformed Free Publishing Association, 1987, 38; cited in Vance, Other Side, 38.). Esto no debe extrañarnos si tenemos en cuenta que la mayoría de los reformadores, incluyendo Lutero y Calvino, habían sido parte de la iglesia católica romana, de los cuales Agustín fue elogiado como uno sus “Santos" más grandes. Por eso también sostuvieron otras creencias católicas como el bautismo infantil, la virginidad perpetua de María y el amilenialismo.
Sin embargo, muchos evangélicos prominentes están todavía bajo el hechizo de Agustín— y aún más sorprendente es, si tenemos en cuenta sus numerosas herejías y cuando el mismo Agustín dijo: "no debo creer el evangelio a menos que yo fuera impulsado por la autoridad de la Iglesia [Católica]." Esa declaración fue citada con gran satisfacción por el Papa Juan Pablo II en su celebración de 1986 del aniversario 1600 de la conversión de San Agustín. En cuanto a la formación de las doctrinas y prácticas del catolicismo romano, la influencia de Agustín fue la mayor en la historia. Vance nos recuerda que Agustín fue "uno de cuatro originales 'doctores de la iglesia' del catolicismo [con] un día de fiesta [dedicado a él] en la iglesia católica, el 28 de agosto, el día de su muerte". Por eso no es sorpresa que el nuevo papa agustino, León XIV, haya declarado que “es un hijo de San Agustín” puesto que tanto el filósofo católico, Agustín de Hipona, y su doctrina soteriológica es romanista.
En otras palabras, el calvinista sostiene una soteriología romanista que a su vez estuvo basada en el gnosticismo para desarrollar sus ideas de la doble predestinación y la negación del libre albedrio (conocido ahora como total depravación o total inhabilidad) y que fue condenada como herejía por la misma iglesia de Agustín a través de concilios, sínodos y cánones. Por tanto, la relación de dependencia entre la doctrina calvinista y el catolicismo romano (a través de Agustín) es innegable. Tal doctrina, por cierto, está también emparentada con la herejía gnóstico-maniquea. Por el contrario, las ideas que los calvinistas llaman "herejía arminiana" (y algunos de ellos hasta nos acusan de no ser salvos por creerla), es simplemente lo mismo que creía la iglesia primitiva antes de Agustín." Por cierto, los 5 puntos del TULIP están en el maniqueísmo cristianizado por el filósofo católico, Agustín de Hipona y en ninguna parte de la patrística hasta el siglo IV. Lutero y Calvino bebieron de la fuente de Agustín, quien a su vez bebió de la fuente de Mani (o Manes), padre del maniqueísmo (The Gnostic Origins of Calvinism, Ken Johnson, Th.D. p.68).
Como también dice el académico de Oxford, el Dr. Ken Wilson, “Las ideas deterministas de Agustín no surgieron del apóstol Pablo (quien fue un fariseo que creía en la libre elección al igual que los demás judíos, excepto la secta de los esenios quienes estaban influenciados por la filosofía pagana de los griegos) sino de Mani quien limitaba la salvación solo para los elegidos y enseñaba que la humanidad es totalmente incapaz de responder a Dios y despojados de libertad de elección…La teología reformada moderna defiende sus posturas utilizando los mismos pasajes bíblicos claves que utilizaban los herejes maniqueos y fue Agustín el que las metió en el cristianismo…Agustín llevó por mal camino a Lutero y Calvino." (Dr. Ken Wilson, El Fundamento del Calvinismo Agustiniano, pp. 2, 17, 18, 125 y 133). Wilson, también afirma que, "Las primeras influencias que tuvo Agustín de Hipona procedieron del estoicismo, el neoplatonismo y el maniqueísmo, y estas determinaron su teología final. Y en su fase posterior, interpretaba las Escrituras con su filtro determinista, volviendo a sacar del pozo de las interpretaciones maniqueas precristianas...Agustín inventó los cinco puntos del TULIP...y esto dio como resultado el término autodesignado, "calvinismo agustiniano" por el teólogo Paul Helm." (Dr. 𝘒𝘦𝘯 𝘞𝘪𝘭𝘴𝘰𝘯, 𝘦𝘭 F𝘶𝘯𝘥𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘥𝘦𝘭 𝘊𝘢𝘭𝘷𝘪𝘯𝘪𝘴𝘮𝘰 A𝘨𝘶𝘴𝘵𝘪𝘯𝘪𝘢𝘯𝘰, pp. 21-22). Por eso no es sorpresa que el nuevo papa agustino, León XIV, haya declarado que es "un hijo de San Agustín” puesto que tanto el filósofo católico, Agustín de Hipona, y su doctrina soteriológica es romanista.
Por tanto, a través de la historia la gran mayoría de los judeocristianos siempre han aceptado la doctrina bíblica del libre alberdio y rechazado la herejía pagana del determinismo que ahora sostiene el neocalvinismo. ¿Acaso todos los Padres de la Iglesia (como Tertuliano, Ignacio, Justino Martir, Ireneo, Clemente, Atanasio) eran herejes menos Agustín? Otros académicos, historiadores y expertos en el maniqueísmo y el agustinianismo también sostienen lo mismo. Isaac de Beausobre (1659-1738) fue un eclesiástico protestante francés, mejor conocido por su historia del maniqueísmo en dos volúmenes, Histoire Critique de Manichée et du Manichéisme. Beausobre dijo, “…aquellos antiguos escritores, en general, dijeron que los maniqueos rechazaban el libre albedrio. La razón es, que los Padres creyeron, y mantuvieron, contra los maniqueos, que en cualquier estado que el hombre este, tiene el comando sobre sus propias acciones, e igual poder para hacer el bien o el mal." (Beausobre, The Christian Examiner, Volume One, Published by James Miller, 1824 Edition, p. 70). Lyman Beecher (1775-1863) fue un famoso teólogo y ministro presbisteriano. Beecher dijo que, “…el libre albedrio u la habilidad natural del hombre fue sostenida por toda la iglesia...mientras que la inhabilidad natural era lo que sostenían los filósofos paganos como los gnósticos y los maniqueos. (Lyman Beecher, Views in Theology, Published by Truman and Smith, 1836 Edition, p. 56). El filósofo alemán, Hans Jonas, y conocido por su influyente obra, "El Principio de la Responsabilidad" es otro experto en el gnosticismo que también afirmó lo mismo (Hans Jonas, The Gnostic Religion, Published by Beacon Press, p. 227).
Simón Episcopius fue un teólogo protestante holandés que tuvo un rol importante en el sínodo de Dort en 1618 que dijo, “que por 300 años después de Cristo y antes de Agustín, mantuvieron la libertad de nuestra voluntad.” (Episcopius, An Equal Check to Pharisaism and Antinomianism by John Fletcher, Volume Two, p. 209, Published by Carlton & Porter). El libro del erudito, el Dr. Williston Walker, titulado “Historia de la iglesia cristiana” es una obra clásica entre el pueblo evangélico, presentada por un erudito en esta materia, el Dr. Williston Walker, sostiene que hasta en los días de Pelagio, “la enseñanza del libre albedrio estaba en acuerdo con muchos del Occidente” y “generalmente con los del Este…” (Williston Walker, A History of the Christian Church, 1918 Edition, Published by C. Scribner’s Sons, p. 185). Asa Mahan fue un pastor wesleyano, filósofo, educador congregacional de los EE. UU. y el primer presidente tanto del Oberlin Collegiate Institute como del Adrian College que declaró que el libre albedrio “era la doctrina de la iglesia primitiva durante los primeros cuatro o cinco siglos.” (Doctrine of the Will by Asa Mahan, p. 59, Published by Truth in Heart). David W. Bercot es un historiador de la iglesia cristiana anabautista, autor y orador internacional de los Estados Unidos que ha escrito varios libros y artículos de revistas sobre el cristianismo primitivo y el discipulado cristiano. David Bercot dijo que, “Habia un grupo religioso identificado por los cristianos primitivos como herejes que creían en la total inhabilidad conocidos como los gnósticos.” (David Bercot, Will the Real Heretics Please Stand Up, pp. 64 y 66, Published by Scroll Publishing).
Por tanto, ya está reconocido dentro de la academia de que el llamado TULIP calvinista nunca fue enseñada por los Padres preagustinianos y que, al contrario, los Padres más antiguos de la Iglesia refutaron herejías maniqueas que tenían “una gran similitud entre el sistema calvinista y las herejías más antiguas [gnósticas]…” (Sir George Pretyman, Una refutación del calvinismo, publicado por T. Cadell, edición de 1823, pp. 360 y 571, obra seleccionada como culturalmente importante por eruditos). Hasta grandes teólogos reformados como B.B. Warfield (Calvin and Agustine, 1956), Louis Berkhof en su libro, “The History of Christian Doctrines” (p.156), Loraine Boettner en su obra, “Calvinism in History” (chapter 1) o “The Reformed Doctrine of Predestination” (p.365), Robert A Peterson y Michael D. Williams (Why I am not an Arminian, p.36) así lo reconocen. El reconocido historiador reformado, Philip Schaff (1819-1893), en su clásica obra, Historia de la Iglesia Cristiana, “El sistema agustiniano era completamente desconocido en la era pre-nicena”. (SCHAFF, Phillip, Historia de la iglesia cristiana, volumen VIII, 1997, Grand Rapids, MI: Christian Classics Ethereal Library, § 112).
Alister E. McGrath, otro popular historiador reformado presbiteriano, también declaró lo mismo en su libro Historical Theology (p.38), diciendo que “La tradición teológica pre-Agustín es prácticamente de una sola voz en aseverar la libertad de la voluntad del hombre“, esto es, el libre albedrío libertario. (MCGRATH, Alister, Iustitia Dei: A History of the Christian Doctrine of Justice, 1998, Cambridge University Press, p. 20.) y C. Norman Sellers, otro teólogo calvinista, también admite que “Agustín no concordaba con los Padres que lo precedieron.” (SELLERS, C. Norman, Election and Perseverance, 1987, Schoettle Publishing Co., p.3.). Note que estos no son cualquier calvinista de las redes sociales, ni arminianos, ni provisionistas ni anticalvinistas sino eruditos reformados los que afirman que durante los primeros 4 o 5 siglos de la era cristiana no se creía en ninguno de los cinco puntos del calvinismo. Otros eruditos que también confirman este hecho histórico son el Dr. Alfonso Ropero, el escritor Henry Chadwick de la universidad de Cambridge, la Dra. Ilaria Ramelli (PhD) de la universidad de Harvard y el Dr. Ken Wilson de la universidad de Oxford.
A pesar de todo esto nunca falta el neocalvinista deshonesto que trata de decir lo contrario. Sin embargo, tales pretensiones como hace el Dr. C. Mathew McMahon ya han sido refutados por varios historiadores y académicos como el Dr. Ken Wilson en su libro, E𝘭 F𝘶𝘯𝘥𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘥𝘦𝘭 𝘊𝘢𝘭𝘷𝘪𝘯𝘪𝘴𝘮𝘰 A𝘨𝘶𝘴𝘵𝘪𝘯𝘪𝘢𝘯𝘰 y en el canal de Soteriology 101 del Dr. Leighton Flowers. El erudito reformado Jack Cottrell quien ha denunciado a sus propios colegas también admite, “Yo mismo leí una gran parte (no todo) de los Padres pre-Nicenos, Nicenos y Post-Nicenos, y lo hice con mis sensores calvinistas y no calvinistas en alerta máxima. Creo que mi conclusión es válida, que las doctrinas calvinistas del TULIP se originaron con Agustín y, por lo tanto, no están presentes en los padres pre-Agustín.” De hecho, mientras el apologista calvinista de Internet saca fuera de contexto a los Padres pre-agustinos, el teólogo y escritor calvinista, Michael Horton, tuvo que borrar todas las citas de los Padres de la Iglesia pre-agustinos para la segunda edición de su libro, “Putting Amazing Back in Grace”, donde argumentaba que estos “enseñaban” el TULIP, porque se dio cuenta que ninguno de ellos las creía siquiera.
Como explica también el teólogo y pastor arminiano, el Dr, Carlos Murr ,“Hay calvinistas que no me ven como hermano y son muy agresivos, dividen iglesias y tienen una actitud cuasi sectaria…sin embargo he leído todos los Padres Apostólicos y no veo la soteriología calvinista en los primeros 4 siglos hasta Agustín...Encontrar en los Padres de la Iglesia el lenguaje de “elección”, “predestinación” y “depravación” no significa que sostenían las redefiniciones que el calvinismo hoy asigna a estas palabras. Los Padres no tenían estas mismas reinterpretaciones agustinianas-calvinistas y la teología general del consenso patrístico antes de Agustín no es compatible con el TULIP calvinista.” (Dr. Carlos Andrés Murr, teólogo, abogado y pastor). El académico de Oxford, el Dr. Ken Wilson, piensa lo mismo, "Los calvinistas usan nuestras mismas palabras pero con diferentes significados...la predestinación calvinista o agustiniana no es la predestinación bíblica sino determinismo pagano." (Dr. Ken Wilson de la universidad de Oxford en entrevista con el Dr. Leighton Flowers, Did the Early Church Fathers teach "Calvinism?"). En fin, “Aquellos que no conocen el pasado están condenados a repetirlo” - George Santayana, (The Life of Reason, 1905).