¿Cómo surgió la vida?

               Algunos evolucionistas ateos admiten no saber mientras que otros afirman que la vida se formó por sí misma y sin intervención divina. ¿Pero es esto posible? Lógicamente y científicamente NO. Dicen que hay métodos explicativos que lo demuestran. Pero, ¿dónde está la evidencia para su escenario imaginario y a qué métodos explicativos usted se refiere? Porque según los mismos científicos, NUNCA se ha observado que los aminoácidos se junten en proteínas y que se crean solos para formar vida. De hecho, una célula mínima necesita varios cientos de proteínas. Aunque cada átomo en el universo fuera un experimento con todos los aminoácidos correctos presentes para todas las vibraciones moleculares posibles durante la supuesta edad evolutiva del universo, no se formaría ni siquiera una sola proteína funcional de tamaño medio. Así que, ¿cómo se podría haber originado la vida, que necesita de cientos de proteínas producidas por reacciones químicas, sin la intervención de un diseñador inteligente?
                   Además, si su respuesta de que tales elementos pueden juntarse por sí solos para formar vida sin una fuente o mente inteligente es correcta, entonces me pregunto ¿por qué el científico evolucionista Paul Gould no pensó en eso cuando dijo, “Nadie sabe cómo una mezcla de elementos químicos se organizó a sí misma espontáneamente para formar la primera célula viva”? Andrew Knoll, otro evolucionista y profesor de biología en Harvard, también dijo: “No sabemos realmente cómo se originó la vida en este planeta”.
                  De hecho, la abiogénesis fue probado falso por el famoso biólogo y químico Louis Pasteur (1860) y otros científicos como Redi (1688), Spallanzani (1780) y Virchow (1858) quienes a su vez propusieron la Ley de la Biogénesis la cual establece, que la vida surge solamente de vida preexistente, y que todo se reproduce según su género o misma especie lo cual confirma la Biblia (Génesis 1:24-25). Esta ley científica, la cual se puede demostrar con el método científico y que es tan cierta como la ley de la gravedad, claramente excluye la creencia de que una materia no viviente pueda tener vida. Eso incluye la llamada y ya refutada “generación espontánea”.
             Después de todo, la abiogénesis no solo viola por completo la Ley Básica de Biología o la Ley de la Biogénesis, sino que los experimentos que muchos evolucionistas citan para explican el origen de la vida como la de los químicos Stanley Miller y Urey, lejos de probar la abiogénesis lo que ha demostrado, ha sido todo lo contrario, pues estos mismos científicos evolucionistas concluyeron que el experimento que llevaron a cabo no se puede usar como un método explicativo para el origen de la vida y que no tiene validez en el mundo científico actual.
                   En los años 50, unos señores llamados Harold Urey y Stanley Miller, quisieron crear vida en un laboratorio. Con una mezcla de gases en su experimento y una chispa para simular caídas de rayos con el propósito de demostrar que dicha energía podía unir moléculas pudieran producir unos cuantos aminoácidos. Por tanto, dicho experimento no creó vida (células vivas) sino que solo produjo moléculas químicas simples. No solo eso. Asumieron durante su viejo experimento que nunca hubo oxigeno en la atmosfera de la tierra primitiva lo cual fue su primer error pues como dice el biólogo, Michael Denton, siempre ha habido oxígeno en la tierra (Evolution Still a Theory in Crisis and The Miracle of the Cell, p. 262). De hecho, aun si la columna geológica fuera cierta, la capa más antigua de la Tierra que está en el fondo está altamente oxidada y aún más de lo que tenemos hoy en día. Entonces, ¿Por qué no incluyeron oxígeno en su experimento? Porque sabían que las formas de vida (incluyendo los aminoácidos) se oxidan y que por ende no pueden evolucionar si hay oxígeno presente.
                  Segundo, el otro problema es que solo produjeron unos cuantos aminoácidos, lo cual no es vida. Para crear vida se necesita aminoácidos los cuales son como letras del alfabeto, luego las proteínas que son como párrafos y por último una célula que es como un libro muy complejo (Lea La caja negra de Darwin: el reto de la bioquímica a la evolución del bioquímico Michael J. Behe). En otras palabras, 2% no es suficiente para crear vida sino que cientos de aminoácidos deben ser hechos y combinados para formar una sola proteína las cuales se disuelven en el agua lo cual también destruye la llamada sopa-prebiótica. Por tanto, no, el experimento Miller-Urey no creó ni siquiera lo más cercano a la vida. Esto explica por qué después de dicho viejo experimento muchos científicos y la misma enciclopedia evolucionista Grolier Multimedia admite que tanto el origen de la vida y el origen de los grupos de animales sigue permaneciendo desconocido (Alfred G. Fisher, 1998, fossil section). Tercero, ambos científicos no fueron realistas con su chispa la cual filtraban para que no rompiera la unión de las moléculas y al final del día en lugar no crearon vida. Al contrario, produjeron 98% de sustancia venenosa y 2% de aminoácidos. En fin, ambos evolucionistas usaron el método equivocado, con los elementos equivocados y los resultados equivocados.
                  Hay tantos otros problemas científicos con este viejo experimento que ya ha sido descartado por la ciencia moderna y así lo admitió el mismo científico evolucionista, Urey, quien dijo, “Todos los que estudiamos el origen de la vida encontramos que mientras más investigamos, más nos sentimos que la vida es demasiado compleja como para haberse producido por evolución en cualquier parte. Todos creemos como un artículo de fe, que la vida evolucionó de materia muerta en este planeta. Simplemente su complejidad es tan grande, que es difícil para nosotros imaginarlo” (Bird, W. R. The Origin of Species Revisited . Nashville: Thomas Nelson, 1991. p. 325). Otro reconocido científico declara, “La noción de que no solo los biopolímeros sino también el programa que funciona en una célula viviente podían llegar a existir por casualidad en una sopa orgánica primordial aquí sobre la Tierra evidentemente es un disparate de primer grado.” (Fred Hoyle, científico astrofísico británico (1915-2001); fundador del Cambridge Institute of Theoretical Astronomy y miembro asociado de la American National Academy of Sciences, astrofísico, matemático y premio Nobel). Aun si estos científicos hubiesen creado vida en el laboratorio, lo único que hubiesen probado es que se necesita de una mente inteligente para crear vida.

¿Y qué hay del argumento de que el virus y las bacterias que son resistentes a los antibióticos? ¿No son esas evidencias que demuestran la evolución?

                 Con relación al virus, siguen siendo virus y dicho argumento tampoco ayuda a explicar el origen de la vida porque estas entidades no pueden reproducirse sin la presencia de criaturas vivientes y ellos no llevan el metabolismo interno necesario para mantener vida, ni pueden reproducirse por ellos mismos. Los biólogos ni siquiera consideran el virus como un ser vivo. Después de todo, los virus han sido observados por décadas y solo se ha visto que generan mutaciones y como dice el genetista, el PhD. Jeffrey Towkins, “De hecho, las variaciones en las secuencias de los virus indican que no pueden tener más de 50.000 años.”
                  En cuanto a las bacterias, estas también siguen siendo bacterias. Pero los evolucionistas insisten en presentarlo como “la evolución de las bacterias mediante adaptación a la situación”. La verdad, sin embargo, es muy distinta de esta interpretación tan superficial. Uno de los científicos que ha estudiado este tema con más detalle es el biofísico israelita, Lee Spetner, también conocido por su libro “Not By Chance” publicado el 1997. Spetner defiende que la inmunidad de las bacterias es el resultado de dos mecanismos distintos, pero que ninguno de los dos sirve como prueba para la teoría de la evolución. De hecho, la adquisición de resistencia a los antibióticos que tienen no es del tipo que sirve de prototipo para las mutaciones que se necesitarían para explicar la Evolución pues resultan de una degradación, una pérdida de especificidad y por tanto una pérdida de información. El tema central es que la Evolución no se puede conseguir con mutaciones de este tipo, no importa cuántas ocurran. La evolución no puede basarse en mutaciones acumuladas que no hacen más que reducir especificidad.
                 Así que, una mutación en el ribosoma de una bacteria hace que esa bacteria sea resistente a la mutación. Es decir, no se añade información genética nueva a esa bacteria. Al contrario: la estructura del ribosoma se descompone y la bacteria se vuelve “inválida” (también se ha descubierto que el ribosoma de la bacteria mutada es menos funcional que el de una bacteria normal). Ya que esta “invalidez” impide que el antibiótico ataque el ribosoma, se crea “resistencia a los Antibióticos”. En otras palabras, no hay ningún ejemplo de mutación que desarrolle información genética. Lo mismo ocurre con la inmunidad que los insectos desarrollan al DDT y a otros insecticidas similares. En la mayoría de esas situaciones, se utilizan los genes inmunes que ya existen. El biólogo evolucionario Francisco Ayala lo admite con estas palabras: “Las variantes genéticas que se necesitan para resistir los tipos de pesticida más diversos estaban presentes en todas las poblaciones expuestas a estos componentes sintéticos”. Sin olvidar que así como las bacterias siguen siendo bacterias, los virus también siguen siendo virus.
                Por tanto, que las bacterias o insectos se hagan más resistentes a los antibióticos y pesticidas no es ningún cambio de género, ya que lo que pretenden observar es biológicamente IMPOSIBLE y desarrollar diversidad dentro de una misma especie no es evolución, pues la evolución requiere cruzar la barrera de una especie a otra. Tampoco se han observado mutaciones como las que se necesitarían para macroevolución.
https://es.scribd.com/…/Not-By-Chance-Shattering-the…

Francisco J. Ayala, “The Mechanisms of Evolution” Scientific American.

https://www.trueorigin.org/spetner2.php
                 En resumen, ni el experimento de Miller-Urey ni otros ensayos evolucionistas como la teoría de la exogénesis (origen extraterrestre de la vida en la tierra), la hipótesis de Wächstershäuser (la origen de la vida basada en las reacciones redox del hierro y otros metales), la teoría de modelo “genes first” (la vida surgió tras el origen de los ácidos nucleicos, que replicaron las primeras proteínas), el modelo de Gold (la biosfera a gran profundidad), etc. pueden responder con certeza a la pregunta de cómo apareció la vida sobre la Tierra.

http://biologiapuntocom.blogspot.com/…/el-experimento…

                      De hecho, la observación de la ciencia moderna ha descubierto que las leyes de la física y la química en nuestro universo no permite que la vida venga de lo que no tiene vida. Por ejemplo, la ley de la Biogénesis establece que toda vida proviene de vida preexistente, y esto es algo que científicamente observamos todos los días de nuestra vida lo que refuta no solo la abiogénesis sino también el ateísmo. ¿Por qué? Simple, ¿de dónde vino la primera vida? La primera vida no pudo haber venido de materia muerta (el gran científico Louis Pasteur y otros demostraron que eso es operacionalmente imposible) sino del eterno Dios viviente ya que si no fuera eterno terminaríamos en un pasado infinito. Por tanto, es más razonable pensar que Aquel que es vida creó la vida (Génesis 2:7 y Juan 1:3-4). Esto concuerda con la ley de la Biogénesis, la cual establece que toda vida solo puede venir de vida preexistente. Por eso otro científico ateo admitió que: “En lo referente al origen de la vida sólo hay dos posibilidades: creación o generación espontánea. No hay un tercer camino. La generación espontánea ya fue refutada hace más de cien años atrás y yo no quiero creer en Dios. Por lo tanto, escojo creer lo que es científicamente imposible: generación espontánea surgida por el azar evolutivo.” (George Wald, ganador de Premio Nobel en medicina o fisiología).

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