
¿Antisemita o no antisemita?
Al igual que su ídolo, el neonazi Nick Fuentes, Edgar Pacheco del mal llamado bloque "protestante" y muchos de sus seguidores también usa el mismo doble discurso, diciendo que no es antisemita, pero en otras ocasiones suena como si realmente lo fuera. A esta incongruencia o retórica encubierta se le conoce como criptonazi (término usado para alguien que oculta su adhesión al nazismo) o apologista del nazismo (justifica o minimiza ideas nazis sin declararse nazi).
Pero como dice el Hno. Rubby Rosado de Retando Paradigmas (quien no es dispensacionalista): "SI LO PARECES, LO ERES... Hay algo profundamente contradictorio en la queja constante de algunos que exigen no ser llamados antisemitas mientras su discurso, sus referencias y su tono apuntan exactamente en esa dirección. Personalmente, me cuesta mucho usar ese tipo de calificativos contra una persona, especialmente si se identifica como cristiana. De hecho, se me hace más fácil señalar como idolatría la postura de ciertos “renfanitas”, cuya admiración y justificación desmedida por el Estado moderno de Israel resulta tan evidente que difícilmente puede describirse de otra manera. He sido claro en múltiples ocasiones: no considero a Israel como algo especial en este tiempo; no es el pueblo de Dios, sino una nación más que, como cualquier otra, necesita al Mesías, a Cristo, al Salvador, o de lo contrario están perdidos. Es un estado que, como cualquier otro con poder, puede cometer abusos y debe ser evaluado con el mismo estándar moral que aplicamos a todos. Pero una cosa es rechazar una visión idealizada o teológicamente inflada de Israel, y otra muy distinta es caer en el extremo opuesto: un discurso cargado de desprecio, generalizaciones y hasta simpatía por figuras y movimientos abiertamente perversos. Ahí es donde algunos cruzan una línea peligrosa. No muestran el más mínimo cuidado en asociarse con ideas o retóricas vinculadas al nazismo; utilizan lenguaje despectivo hacia un pueblo entero, sin hacer distinción entre gobierno y personas; incluso llegan al punto de burlarse del Holocausto bajo la excusa de que otros también han sufrido. Sí, es cierto que otros pueblos han sufrido atrocidades, pero ese hecho no justifica minimizar, ridiculizar o relativizar el sufrimiento específico del pueblo judío. Y cuando alguien dice sin reparo que “Hitler tenía razón”, no puede luego sorprenderse de cómo será percibido. Por eso, el asunto no es meramente semántico, sino moral y coherente. Si alguien no quiere ser llamado antisemita, entonces debe examinar seriamente su discurso y sus actitudes. No basta con negar una etiqueta mientras se abrazan ideas que la sostienen. El lenguaje importa, las asociaciones importan, y la forma en que hablamos de otros pueblos revela mucho del corazón. Así que el llamado es simple: quien no quiera cargar con ese calificativo, que no actúe como tal, que no hable como tal, que no celebre lo que históricamente ha encarnado ese odio. Y si alguien insiste en caminar por ese camino, al menos que no pretenda quedar exento de las consecuencias de lo que comunica."
Por tanto, y como aconseja, el Hno. Edgar Sala de Las Notas de Balthasar Hubmaier, "Ahí les va un consejo gratuito pa que no les digan antisemitas: NO PROMUEVAN A HITLER Y SUS IDEAS COMO ALGO POSITIVO EN SUS VIDEOS, PUBLICACIONES Y CHATS. Y de paso aprovecho para condenar a la secta digital filonazi que promueve todo eso. Por si gustan informarse sobre el peligro que representa el líder de la secta digital filonazi, acá pueden darse una idea:"
