Si Dios es omnipresente, entonces, ¿Él está en el infierno también?

 Con o sin Dios, el ateo siempre asumirá que Dios es malo, cruel y perverso por haber creado un lugar de tormento eterno como el infierno. El problema es que dicho argumento no tiene validez por tres razones:

   1. Apela a la emoción o argumentum ad passiones, lo cual es una falacia en la que se trata de manipular las emociones del oponente o del público, en lugar de usar argumentos válidos.

2. ¿Según qué estándar? ¿Cómo justificas lo que es bueno o malo? El ateo simplemente no tiene base o fundamento para decir lo que es malo o bueno pues sin Dios todo es relativo y nihilista.

3. Su falacia no demuestra que Dios y el infierno no existen.

            Sin embargo, la respuesta a la pregunta puede variar entre los creyentes, ya que algunos ni siquiera creen en la existencia del infierno, mientras que aquellos que creen en el infierno tienen dos teorías: unos dicen que, como el infierno es la separación de Dios, entonces Dios no estará allí, y otros que sí lo estará. Acá las explicaciones de ambas:

1 Teoría (Dios sí está en el infierno)

          Algunos cristianos como R.C. Sproul cree que Dios sí está en el infierno porque Dios es omnipresente y, por ende, la presencia de Dios está en el infierno, pero en el sentido de que su ira, castigo y juicio siempre estarán en ese lugar, mientras que su bendición, gozo, misericordia, gracia y felicidad eterna siempre estarán presentes en el cielo. Sea que alguien entre al más allá, al paraíso (Lucas 16:22; 23:43) o al tormento (Lucas 16:23), Dios está allí en algún sentido. Él conoce todo y ve todo (Vea Salmos 139:7-8; Proverbios 15:11 y Apocalipsis 14:10).  Por tanto, el infierno no ocurre por la ausencia de Dios.

Al contrario, en el infierno el ateo no estará separado de Dios sino que pasará la eternidad “atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero” (Apocalipsis 14:10). En otras palabras, no es el infierno lo que deberían temer sino al mismo Dios (Mateo 10:28). Aunque también estará allí como un perpetuo recordatorio de su pecado que ha creado un abismo a toda clase de bendiciones que de otro modo les habrían sido otorgadas. Por tanto, la idea de que la presencia de Dios está en el infierno es la peor noticia que un ateo militante puede recibir, pues muchos prefieren estar en un infierno sin Dios que en el cielo con Dios

2 Teoría (Dios no está en el infierno)

                  Me inclino más a esta teoría. Los que sostienen esta teoría responden a que esta pregunta apela a un falso dilema ya que ignoran que Dios en Su Santidad tiene el poder de limitar su omnisciencia (Isaías 43:25; Mateo 24:36; Hebreos 10:17; Jeremías 19:5; 2 Crónicas 32:31 y Mateo 7:23), omnipresencia (Mateo 27:45-46 y 2 Tesalonicenses 1:8,9) y omnipotencia (Filipenses 2:6-8; Hebreos 2:9 y Mateo 28:18). Filipenses 2:5-9 es uno de los pasajes bíblicos que más lo demuestra pues afirma que Jesús siendo Dios “se despojó de sí mismo”. En otras palabras, la encarnación de Dios es un ejemplo de cómo ciertos aspectos o propiedades de su carácter divino fueron velados (ocultos) durante ese periodo terrenal para poder desempeñar el papel de Mesías. Por ejemplo, sabemos que en el monte de la transfiguración Jesús fue visto como Es (puro, iluminado y con toda su gloria), lo que hizo que los presentes cayeran al suelo para adorarlo. Pero si Jesús hubiese caminado por todo Israel de esa manera, no hubiese podido enseñar como hizo ni ser traicionado por los judíos, porque entonces todo el mundo también hubiese caído a sus pies para adorarlo.

               Por tanto, el Dios omnipresente no tiene que estar en el infierno si no quiere, porque puede limitar sus propios poderes o atributos, tal como lo hizo a través de Jesucristo, hombre. De hecho, esto también explica por qué el Hijo no sabe algo (como su venida) que el Padre sí sabe. Además, creo que esta teoría tiene más sentido, ya que si un ángel o un humano no quiere estar con Dios, teniendo esa oportunidad bajo su libre albedrío, entonces Dios honrará su decisión enviándolo a un lugar donde Dios no está, es decir, al infierno o al lago de fuego. En otras palabras, el infierno es todo lo opuesto a lo que es de Dios: Dios es luz; el infierno es oscuridad. Dios es comunión; el infierno es aislamiento. Dios es la fuente suprema de toda belleza y felicidad; el infierno es sufrimiento, tormento y fealdad. Por tanto, se equivocan quienes creen que el infierno será una reunión de amigos en la que estarán en buena compañía, puesto que el infierno no solo es un estado de separación de Dios, sino también de otros. En fin, cualquiera que sea la respuesta, la omnipresencia de Dios debería servirnos como recordatorio de que no podemos escondernos de la inescapable presencia y juicio de Dios cuando hemos pecado (Salmo 139:11-12); sin embargo, podemos regresar a Dios en arrepentimiento y fe, sin siquiera tener que movernos (Isaías 57:16). 

https://www.youtube.com/watch?v=JI6ZYz_qz9g