
Los Murciélagos y las Enfermedades
Hay diferentes formas de evitar una grave enfermedad. Evitar comer animales exóticos, lavarse las manos, la cuarentena, evitar contacto físico, desinfectar y limpiar las superficies. Sin embargo, ya la Biblia había hablado sobre estas medidas sanitarias, la bacteriología y la zoonosis que es la transmisión de una infección de los animales a los seres humanos. En Levítico 19:19-42 por ejemplo se asocia el virus con el consumo de ciertos animales como el murciélago que es una de las practicas asiáticas más cuestionadas y criticadas por los occidentales.
De hecho, no fue hasta hace unos 100 años cuando se descubrió que muchas enfermedades son causadas por gérmenes que se propagan por el contacto de una persona en contacto con la que ya está infectada. Ahora se sabe que los animales que Dios prohibió a su pueblo están sujetos a infecciones parasitarias y que los otros solamente son seguros consumirlos si han sido alimentados apropiadamente y si han sido bien cocinados antes de ingerirlos. ¡Y aún más! El ciclo de tiempo digestivo de estos animales, a los cuales la Biblia llama “animales que no eran limpios”, es insuficiente para destruir las impurezas parasitarias antes de que la comida consumida se convierta en carne. Por otra parte, los animales que Dios permitió se consumieran son todos considerados por la ciencia moderna como los más seguros y médicamente recomendables. Los insectos que Dios permitió que se consumieran aún son consumidos en ciertas regiones de la tierra tanto como hoy consumimos res en el Oeste. Vea por ejemplo Deuteronomio 23:12-14) y otras fueron dadas para la higiene personal las cuales estaban y siguen estando por encima de las usadas en otros países contemporáneos.
Algún ateo militante o “cristiano” liberal quizás diga, “¿Pero no dice la Biblia que los murciélagos son aves? ¿No es eso un error científico ya que son mamíferos y por ende las Escrituras no son inerrantes? No, la Biblia no se equivoca puesto que cuando la Biblia incluye a los murciélagos como “aves” en Levítico 11:19 y Deuteronomio 14:18 es porque durante siglos y como indica la misma palabra hebrea (owph) se categorizaba a los animales con alas como “aves” (incluso por naturalistas). No era porque se creía que el murciélago era un animal provisto de pico, cubiertos de plumas y que se reproducía por huevos. Por tanto, si la palabra bíblica en el original sólo significa y se refiere a que el murciélago es simplemente una criatura alada entonces no hay error científico puesto que el murciélago sí tiene alas.
Además, apelar a una nueva definición seria caer en anacronismos pues asumir que los escritores del Antiguo Testamento se referían a la clasificación moderna cuando la Biblia fue escrita siglos antes de que se inventara la clasificación del científico cristiano Linneo es deshonesto, ignorante y una falacia de equívoco. De hecho, el mismo error lo cometen con la palabra “unicornio” diciendo que la Biblia habla del caballo mitológico de la Grecia antigua cuando en realidad el unicornio bíblico se refiere a un animal real que pertenece a una especie de rinoceronte con un solo cuerno; el monoceros conocido con el nombre de Elasmotherium. Esta misma definición la pueden encontrar en varios diccionarios como la Academia de la Real Española, the Oxford Dictionary y la Noah Webster Dictionary, saludos.