
¿Tenía razón John MacArthur cuando dijo que una persona puede salvarse después de recibir la marca de la Bestia (666)?
No, pues la Biblia no ofrece esa opción. Al contrario, Apocalipsis 14:9-11 es muy claro cuando dice que “si alguno… [sin excepción] …recibe la marca” no tendrá oportunidad de salvación, sino que ya está sentenciado o destinado a la condenación, pues el contexto indica que “serán atormentados con fuego…por los siglos de los siglos”. Note que el resultado no será un castigo temporal sino uno eterno (Mateo 25:46). Asumir lo contrario no solo es dar una falsa esperanza a los que cometen este pecado imperdonable sino llamar a Dios un “mentiroso” ya que la gente que reciba dicha marca irá al lago de fuego (Apocalipsis 13:8 y 20:15). En otras palabras, así como por medio de la fe en Cristo el cristiano es sellado por el Espíritu Santo para ser guardado, asegurado y marcado como propiedad de Dios, de igual manera si el inconverso niega a Cristo y reciba la marca de la bestia (666) tendrá por seguro su perdición y marcado como propiedad del sistema del anticristo.
Quizás alguien se pregunte, “¿Pero acaso un creyente no será tentado en ponerse esta marca de la bestia para poder vender, comprar y evitar la persecución? No creo pues el Apocalipsis 14:12 y 20:4 parece indicar que, durante la gran tribulación ningún creyente se pondrá esa marca, ya sea porque Dios los guardará de alguna manera de recibirlo o porque preferirán la muerte antes de negar a Cristo mostrando así el fruto o evidencia de su salvación y verdadera fe como hicieron muchos mártires del pasado (Juan 10:27; 1 Corintios 15:2; Colosenses 1:22-23; Hebreos 3:14; 6:9 y 10:38-39; 1 Juan 3:3). Además, si creemos en la seguridad eterna entonces es imposible que un creyente reciba esa marca imperdonable porque la salvación no se puede perder (Juan 10:27-28 y 1 Pedro 1:5). Nuestra salvación siempre ha sido y será por la fe solamente y no por obras para que nadie se gloríe (Efesios 1:8-10; Habacuc 2:4; Romanos 1:17; 4: 1-8, 9-25; 11:6 y Gálatas 3:11). Por tanto, así como un creyente no puede cometer el pecado de blasfemar el Espíritu Santo (pecado de incredulidad hasta la muerte) tampoco cometerá el pecado de recibir la marca de la bestia. Solo un inconverso que nunca ha creído en Cristo puede cometer tales pecados imperdonables (1 Juan 1:7 y 9).