
¿Iglesia y Estado?
La iglesia católica no se formó de un día para otro, sino que fue un proceso gradual que empezó cuando Constantino, Teodosio y otros emperadores romanos unieron el estado con la iglesia formando así una nueva religión imperial. ¿Por qué nueva? Porque antes de los concilios convocados por estos emperadores habían cristianos de iglesias independientes y autónomas que no asistieron a tales concilios ni se unieron a esta unión político-eclesiástico. Como afirma la Enciclopedia Histórica de la Humanidad, “World History Encyclopedia en español”, “Durante los tres primeros siglos del cristianismo, no hubo una autoridad central hasta después de la conversión del emperador romano Constantino el Grande en el año 312 d.C.”. En otras palabras, antes de tales concilios no había un líder jerárquico o un papa monárquico en Roma que gobernara por encima de todas las demás iglesias y esto está confirmado por Tertuliano, el más antiguo padre latino y otros (Padres Antenicenos o Padres de la Iglesia del Pre-Concilio de Nicea, Vol.3) y porque tampoco estaban de acuerdo con sus nuevas doctrinas como el cambio del bautismo de creyentes por el bautismo de infantes y la salvación por gracia por una salvación bautismal las cuales eran completamente desconocidas para las verdaderas iglesias del Nuevo Testamento (David Rees, Infant Baptism no institution of Christ, 1734, preface, pag.5). Mosheim, el gran historiador eclesiástico luterano, vivió en el siglo XVII, también afirma en su Historia pag 11 de la Introducción que al principio las iglesias cristianas eran independientes. Varios historiadores y eruditos católicos como Pedro de Rosa, el profesor J.H. Ignaz Von Dollinger y Hans Kung también admiten esto.
Tampoco quisieron unirse a ella porque estaban viendo cómo esta nueva unión la estaba corrompiendo espiritualmente y moralmente a manos de estos emperadores romanos que supuestamente se volvieron cristianos. Esto es algo que el mismo Jerónimo de la iglesia post-Constantino admitió cuando dijo, "Después de la paz constantiniana, la iglesia [refiriendose a la iglesia católica romana] creció en riqueza y en poder, pero se empobreció en virtudes." (Historia de las religiones, de Antonio Bentué, págs. 191 y 192). El pastor Hipólito de Roma (Padres Anteniceno, Vol. V, pag. 131-132), Agustin de Hipona, San Bonaventura, Patrarca, Dante Aligieri, Erasmo de Róterdam en su “Elogio de la locura” y “Contra los Bárbaros”, Savonarola de Florencia, Italia, quien el papa Alejandro VI mandó a que lo torturaran y quemaran hasta las cenizas criticaron esta degradación moral de la iglesia católica romana. De hecho, esto fue una de las razones principales por la que el monje Martin Lutero se desilucionó con su iglesia antes de fundar el protestantismo. No solo hay historiadores y eruditos católicos como Pedro de Rosa, el profesor J.H. Ignaz Von Dollinger y Hans Kung que admiten esto sino hasta su propio papa Francisco quien afirmó, "Creo que las intenciones de Martin Lutero no eran equivocados, era un reformador....la iglesia [católica] no era precisamente un modelo que imitar. En la Iglesia [católica] había corrupción, mundanalidad, apego al dinero y al poder. Y por esto, él protestó." (papa Francisco, viaje apostólico del Santo Padre Francisco a Armenia y regreso a Roma, Conferencia de prensa durante el vuelo de regreso a Armenia, 24-26 de junio de 2016).
Como prueba, a estos grupos cristianos las cuales no se unieron a la Iglesia Catolica Romana, la Iglesia de Roma empezó a llamarlos por diferentes nombres como montanistas, paulicianos, novacianos, los cátaros (que viene de la palabra puros), donatistas, luego valdenses, albigenses y otros nombres. Algunos llaman a estos cristianos separatistas, otros los llaman evangélicos (debido a su enfansis en la Gran Comision de predicar el evangelio de Cristo y el bautismo, aunque el nombre que más sobresalía era el nombre de "Rebautizadores" o "Anabaptistas” a causa de su práctica de rebautizar a los que habían sido bautizados en la infancia diciendo que la iglesia de Roma no tenía la autoridad para bautizar pues no la consideraban como la verdadera iglesia que Jesucristo edificó y porque ademas lo estaban haciendo de la manera incorrecta y de conducta mundana o corrupta.
Según historiadores eclesiásticos como Philip Schaff se puede decir que tenían razón porque como resultado, estos cristianos que se mantuvieron fieles al Señor empezaron a ser acusadas de ser "heréticas" y terminaron siendo brutalmente perseguidas a través de los siglos por diferentes emperadores romanos como Constantino quien hizo su famoso edicto de Milán para dar libertad religiosa a los cristianos pero solo fue algo temporal ya que luego unió la iglesia con el estado persiguiendo a todo aquel (como los donatistas, montanistas y novaciandos) que no perteneciera a su religión oficial. Lo mismo hizo su hijo Constancio, Teodosio el "Grande", la Emperatriz Teodora, Carlo Magno, Juliano y luego los papas como Inocencio III, dejando así un rastro de sangre en la historia (Schaff-Herzog, Enciclopedia del Conocimiento Religioso, Vol. 3, pag 488, Orchard, Church History, pag 88 y Newman, Church History, Vol. 1, pag. 322-323; Gibbon, History of Rome, pags. 599-600; Orchard, Church History, pág. 137 y Armitage, History of Baptists, pag. 240).