
¿Jesús no era judío?
El antisemitismo de muchos “cristianos” hoy en día es tan extremo que algunos han llegado a negar que Jesús era judío. De hecho, es interesante saber que Hitler y su movimiento nazi tampoco creían que era judío porque la ideología nazi consideraba a los judíos una “raza inferior”, y no podían aceptar que su figura religiosa principal tuviera origen judío (“Hitler’s Religion” de Dr. Richard Weikart, “Hitler’s Monsters” de Eric Kurlander y “Hitler’s Cross” de Erwin W. Lutzer). Varios teólogos y propagandistas nazis (como Ernst Bergmann, Alfred Rosenberg y el movimiento llamado “Cristianos Alemanes” o Deutsche Christen) promovieron estas falsas ideas. Incluso citaban el mismo libro de Martín Lutero titulado “Los Judíos y sus Mentiras”, donde se promueve quemar sus sinagogas y cuyos escritos influyeron en Adolf Hitler y los nazis (Martin Luther, Lectures on the Minor Prophets, Luther’s Works y What’s Luther Says, II, 687-88). Juan Calvino también sostuvo ideas similares (Calvin, Daniel Lecture XI, in Calvin’s Commentaries) por lo que no debe sorprendernos que más del 60% de los nazis eran protestantes reformados de trasfondo luterana y calvinista. Por eso intentaron reconstruir un “Cristo ario de Galilea”, no judío.
Sin embargo, toda la evidencia histórica y bíblica muestra que: Jesús fue judío: circuncidado, hablaba arameo, celebraba las fiestas judías, y enseñaba en sinagogas. En otras palabras, históricamente, Jesús nació, vivió y murió como judío. De hecho, sus doce apóstoles también eran judíos al igual que los primeros cristianos de la iglesia primitiva. Por tanto, el intento de Hitler de “desjudaizar” a Jesús fue un intento político y racista para adaptar la religión cristiana a la ideología nazi. Pero esto no fue nada nuevo pues después del siglo segundo la iglesia empezó a ser dominado por los gentiles de los cuales algunos empezaron a rechazar el dispensacionalismo por una escatología anti-judía (teología del reemplazo) al espiritualizar las promesas literales de Dios para los judíos transfiriéndolos para la iglesia. Esto lo hicieron por razones antisemitas. Por ejemplo, el hereje gnóstico, Marción de Sinope (siglo II d.C.), rechazó la Biblia Hebrea (Antiguo Testamento) y Agustín de Hipona (considerado como el padre del amilenialismo) negó que Cristo regresaría para establecer su reino milenial desde Jerusalén, Israel como cabeza de las naciones, sino que enseñó que ya el milenio había empezado con su Iglesia Católica Romana la cual consideraba la Nueva Jerusalén. El Dr. David Reagan habla sobre este origen del antisemitismo durante la iglesia imperial como se puede ver en el Concilio de Elvira (305) y el Concilio de Nicea. Esta también es una de las razones por las que algunos de estos escritores patrísticos interpretaron Apocalipsis 12 diciendo que la mujer allí representa la iglesia en vez de Israel. Sin embargo, el mismo Pablo condenó este tipo de antijudaísmo cristiano diciendo, “no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti.” (Romanos 11:18).
Debido a este tipo de falsificación de identidad (teología de reemplazo), es que muchos cristianos modernos como Tony Campolo, Edgar Pacheco, Nick Fuentes, Candace Owens y Tucker Carlson están empezando a ver a Israel de una manera negativa, incluyendo su misma existencia revivida como el Estado moderno de Israel en 1948. Al punto de que no aceptan que Jesús era judío. ¿Cuál es el problema con esto? El problema es que negar que Jesús es judío en cuanto a la carne, es básicamente negar que sea el Mesías (Mateo 1:1-16). Otros dicen que “Jesús no era judío porque no nació en Judea sino en Galilea.” Sin embargo, esa era una separación política de los israelitas de la época, pero racialmente son judíos y de religión. También dicen que Jesús era arameo, pero no judío. Es cierto que Jesús era arameo en el sentido lingüístico y cultural, pero también judío de Galilea en cuanto a su identidad étnica y religiosa pues nació en Belén de Judea y creció en Nazaret de Galilea, ambas regiones de Palestina (la tierra de Israel en el siglo I). Su madre, María, y su padrastro, José, eran judíos observantes. Según los evangelios (Mateo 1 y Lucas 3), descendía de Abraham y del linaje del rey David, lo que lo situaba dentro del pueblo de Israel. Por linaje, Jesús fue israelita de la tribu de Judá, de donde proviene el término “judío”. Por tanto, era judío, no arameo como “nacionalidad”, sino arameo en lengua y cultura.
También dicen que, “Jesús fue judío SEGUN LA CARNE, pero luego de su resurrección, ya no lo conocemos “según la carne” ya que tiene un cuerpo “glorificado” (2 Corintios 5:16).” Sin embargo, el texto se refiere a que ya no tiene las limitaciones físicas que tenía antes de su resurrección y no a su identidad etnica (Mateo 28:18 y Lucas 24). Pablo como fariseo veía a Jesús como un hombre común y un falso mesías crucificado. Pero ahora como cristiano ya no lo ve así sino como el Señor glorificado, y que la relación física o histórica de Cristo no es lo esencial, sino el conocimiento espiritual del Cristo resucitado. Pero sigue siendo judio aunque tenga cuerpo glorificado. Negar dicha humanidad de Cristo no es solo negar el Mesias prometido sino caer en la vieja herejía del docetismo y marcionismo la cual ya fue refutada por cristianos primitivos como Tertuliano, Ireneo y Justino Mártir hace más de un milenio.
Algunos dicen, “Jesús no es judío sino Dios” pero tal afirmación ignora la humanidad de Cristo lo cual sería caer en una vieja herejía llamada docetismo o apolinarismo pues Cristo no solo era verdadero Dios (Juan 1:1-3) sino también verdadero hombre y como hombre era judío (Juan 1:14). Por tanto, su deidad o nacimiento virginal no le quita su humanidad (falacia non sequitur). De hecho, la misma Biblia habla de su genealogía en los primeros capítulos de los evangelios, en especial Mateo, la cual fue escrita para los judíos para demostrar que Jesús era de sangre judía, pues asumió su carne de su madre judía (María), David, Abraham y hasta Adán. Asi que, para negar que Jesús era judío se tendría que eliminar de los evangelios la genealogía de Jesús, eliminar Marcos 15:2, eliminar Juan 4:22, eliminar Gálatas 4:4, eliminar Lucas 1:32-33 y casi todo el Antiguo Testamento como trató de hacer Marción el Hereje (fundador del marcionismo) quien también negaba que Jesús fuera judío porque negaba la humanidad real de Cristo y que fuera el Mesias prometido a los judíos. De hecho, Marción también rechazaba por completo el vínculo entre Cristo y el Antiguo Testamento, así como el Dios de Israel. Hasta fue uno de los primeros pensadores en crear su propio “canon” bíblico, recortando los textos que no se ajustaban a su visión (una versión mutilada del Evangelio de Lucas sin los capítulos 1–2 sobre el nacimiento de Jesús y sin citas del AT) pues para Marción, Jesús no tenía ninguna relación con el judaísmo ni con las promesas hechas a Abraham, Moisés o los profetas. Por tanto, rechazaba toda genealogía de Jesús (como las de Mateo y Lucas) porque mostraban su conexión con Israel.
Esta idea fue una de las razones principales por las que fue considerado hereje por la Iglesia primitiva quienes lucharon (especialmente Tertuliano, Ireneo de Lyon, Justino Mártir e Hipólito) contra el marcionismo (Ireneo, Contra las herejías III, 11, 7 y Contra las herejías III, 21, 3) Como dijo Tertuliano, en Adversus Marcionem (Contra Marción), libro III, cap. 20: “Marción mutila el Evangelio de Lucas para quitarle el nacimiento del Señor, porque no soporta que Cristo haya nacido de mujer ni que sea descendiente de David. Pero si Cristo no nació, tampoco murió; y si no murió, no redimió. Y si no fue descendiente de David, no puede ser el Cristo prometido.” Por tanto, tanto Tertuliano como Ireneo refutaron con claridad a Marción: Jesús sí era judío, nació realmente de mujer, descendía de David y cumplió las promesas hechas por el mismo Dios del Antiguo Testamento. Negar esta identidad de Cristo, como hizo Marción, equivalía básicamente a negar que sea el Mesías, a romper la unidad de la revelación y a negar la encarnación verdadera, por lo cual la Iglesia lo declaró hereje. Resumiendo, los cristianos antisemitas que niegan que Jesús era y es judío están cayendo en viejas herejías gnósticas como el docetismo o marcionismo y ni cuenta se dan porque parece que no saben de Cristología.
[…] ¿Jesús no era judío? […]
Eso dicen algunos antisemitas. El post refuta dicha herejia, saludos