¿Es Bíblico el Celibato?

                ¿Qué dice la Biblia? En la Biblia se nos dice que Dios mismo constituyó evangelistas, pastores y maestros en su iglesia (Efesios 4:11). Pero no vemos en la Biblia que haya constituido también el oficio de monja, monaguillo o sacerdote. Al igual que Tertuliano, Justino Mártir describió a las primeras iglesias cristianas y primitivas como iglesias completamente independientes y ambos creían en solo dos clases de Oficiales en la iglesia, el pastor y los diáconos ("Ante-Nicene Fathers," Vol. I, p. 186). Jamás hablan de monjas o sacerdotes y mucho menos de un papa. De hecho, según 1 Pedro 2:5-9 todos los cristianos son espiritualmente sacerdotes en el sentido de que ya no hay mediadores terrenales entre Dios y el hombre, como existieron en el sacerdocio del Antiguo Testamento, sino que ahora los creyentes pueden venir directamente a Dios a través del gran Sumo Sacerdote, Jesucristo (Hebreos 4:14-16 y 1 Timoteo 2:5). Mientras que los sacerdotes judíos del Antiguo Testamento quienes tenían que ser de la tribu de Levi no practicaban el celibato. Al contrario, todos eran casados y su ministerio era pasado de padre a hijo (Deuteronomio 18:1-8). Lo mismo con el oficio de obispo (que es lo mismo que anciano y pastor) del Nuevo Testamento la cual según las cartas pastorales como Tito y Timoteo tenían que ser marido de una sola mujer lo cual también difiere con los oficios que tiene la iglesia católica romana (1 Timoteo 3:1-7).
                 Entonces ¿de dónde vino la idea del celibato católico? ¿Qué dice la historia? Es posible que haya venido de Orígenes pues el historiador Eusebio afirma en su Historia de la Iglesia que, Orígenes fue un ascetista que hasta pagó en secreto a un médico para que lo castrara quirúrgicamente porque creía que las relaciones sexuales impedían que se acercará más a Dios. ¿De dónde sacó Orígenes esta idea? No de la Biblia sino de la filosofía gnóstica de la cual estaba siendo influenciado (como su idea de la prexistencia del alma). Orígenes hasta pensó que la serpiente de Génesis había seducido sexualmente a Eva por lo que concluyó que la actividad sexual era errónea. Esto también explica porque se emasculó para hacerse eunuco. Sin embargo, Orígenes no fue el único en sostener esta idea derivada de la filosofía pagana de los griegos como Platón (y no de la Biblia) pues Ambrosio, mentor del filósofo Agustín de Hipona, también pensaba que el matrimonio era una carga irritante y que la abstinencia de ello era de mayor santidad y piedad. Agustín por su parte llegó a pensar que, si las parejas podían abstenerse de tener sexo estando casadas, ese era un mejor estado para acercarse más a Dios. Por tanto, no es de extrañar que estos “matrimonios espirituales” y ascetismo sexual sentara las bases para el celibato y el dogma católico de la virginidad perpetua de María.
               De hecho, según el profesor y erudito en historia del cristianismo antiguo, el ascetismo monástico y atanasiana, David Brakke (1998), Alejandro de Alejandría (250-326) y luego Atanasio de Alejandría (295-373) en su Primera Carta a las Vírgenes también parecen ser los primeros en recomendar a los ascetas cristianos a seguir el modelo de la Virginidad Perpetua de María. Ya luego surgieron debates como el de Jerónimo (340-420) con Elvidio y Bonoso de Naiso y el monje romano Joviniano (380) en su «Virgo concepit, sed non virgo generavit» con Ambrosio quien precedió el sídono de Milán para que se proclamara la Perpetua Virginidad como una doctrina católica. Elvidio había propuesto que María es por su concepción virginal modelo para las vírgenes, mientras que su vida junto con José es modelo para los casados. Para él la exaltación de la virginidad sobre el matrimonio era una potencial denigración de la creación de Dios. Mientras que el monje Joviniano predicó en Roma en contra del ascetismo y la contención entre los años 391 y el 392, siguiendo el precedente de Elvidio. Joviniano argumentó en contra de la Perpetua Virginidad vinculándola al Docetismo, una herejía que negaba la existencia física del cuerpo de Cristo. De la misma forma acusaba a los defensores del ascetismo de maniqueísmo por mantener que la idea de que el celibato era superior al matrimonio. Sin embargo, las refutaciones de Jerónimo y Ambrosio de Milán convirtieron a María en el dechado de la virginidad femenina que todas las vírgenes deben imitar (David Brakke, The Gnostics, Myth, Rituals and Diversity in Early Christianity).
                 Sin embargo, la visión bíblica de la naturaleza humana difiere de la filosofía griega en que la Escritura dice que el matrimonio es honroso y bueno en gran manera (Génesis 1:31 y Hebreos 13:4). Proverbios 5:18-19 dice: "Sea bendito tu manantial, y alégrate con la mujer de tu juventud, como cierva amada y graciosa gacela. Sus caricias te satisfagan en todo tiempo, y en su amor recréate siempre" mientras que Proverbios 18:22 implica que el que encuentra una buena esposa obtiene favor del Señor. Estos versículos enfatizan la importancia de la fidelidad y el disfrute del amor conyugal. Por eso como evangélico no tenemos ningún problema en reconocer que el matrimonio es una bendición y que hasta María es un ejemplo pues lo puso en práctica al ser virgen solo antes del pacto. Después del nacimiento virginal de Cristo ella dejó de ser virgen y tuvo más hijos de manera natural con su esposo José por lo que ella no fue virgen siempre. Esto ha sido históricamente confirmado por medio de Josefo (Antigüedades Judías, Parte 1, Libro XX y Antigüedades Judías, Libro Uno, 3 y Antigüedades Judías, Libro Único, 4.) y Tertuliano (De carne Christi 23 y De monog. 8), al igual que otros padres y teólogos de la Iglesia quienes sostuvieron que María sí tuvo un parto normal lo que implicaría dos cosas: que María no fue siempre virgen ni inmaculada. Así como Tertuliano se opuso a muchas creencias gnósticas y neoplatónicas de la filosofía pagana, tal parece que también escribió en contra de esta creencia gnóstica en base a la frase bíblica “aperiens vulvam” (Lc 2:23; cd Ex 13,2.13.15) que implicaba que, a partir del nacimiento de Cristo, María tuvo el seno abierto y que en los años subsiguientes dio a luz más hijos con su esposo José (Mateo 1:25; 13:55-56 y Marcos 6:3 y Gálatas 1:19).  Obvia y convenientemente, los católicos prefieren rechazar la opinión de Tertuliano (160-220) la cual es más consistente con la Biblia (Lucas 2:22-23) y aceptar la del hereje Orígenes (232) quien opinó que ella había conservado su virginidad hasta el fin.
                       Es más, supongamos que no se rompió el himen de María cuando nació su hijo primogénito (Jesucristo). ¿Por qué o para qué entonces ella tendría que seguir siendo virgen perpetuamente si estaba casada con su esposo José? Eso no tiene sentido. Además, ¿dónde en la Biblia se muestra que José no se atrevía a tocarla de manera íntima? Obviamente José la veía como una buena sierva de Dios, pero también la veía como su esposa y como judío sabía que las relaciones sexuales no hacen a ninguna mujer casada impura. Al contrario, es lo que le agrada a Dios pues el sexo en el matrimonio fue creado y diseñado originalmente por Él mismo (Génesis 1:28; Proverbios 5:18-19 y Cantar de los Cantares 4). Por tanto, dejar de ser virgen en el matrimonio no es pecado. Después de todo, el sexo en el matrimonio no es pecado y Dios mismo mandó a la gente a multiplicarse lo cual es uno de los propósitos del matrimonio divino (Malaquias 2:14-15; Génesis 1:28, 2:24 y Mateo 19:5,6). No creemos que María fue desobediente a este mandamiento ya que era una mujer muy devota (Vea 1 Corintios 7:3-5). Al contrario, obedeció y tuvo sus hijos tal como enseña la Biblia (Mateo 13:55-56 y Marcos 6:3).
Sin olvidar que también es irónico ver cómo muchos activistas católicos se jactan y se llenan la boca diciendo que son más conservadores que cualquier protestante o evangélico cuando ni siquiera creen que María tuvo una familia tradicional como cualquier otra cristiana conservadora. Además, de que algunos católicos conservadores defienden a los niños del adoctrinamiento y las perversiones sexuales de los ideólogos de género, pero a la misma vez defienden a sus líderes religiosos cuando hacen cosas peores con los niños es ser inconsistente y de doble moral. ¿Por qué sucede esto? Porque, aunque sabemos que hay hombre que tienen el don de continencia no todo hombre nace con ese don por lo que obligar a un hombre a practicar el celibato cuando no tiene ese don puedo conducir a la pedofilia, la homosexualidad y otras perversiones. Por eso el apóstol Pablo dijo que “es mejor casarse que estarse quemando” (1 Corintios 7:6-10) y que es una doctrina de demonios prohibir el matrimonio (1 Timoteo 4:1-4). Muchos apologistas católicos tratan de justificar la pederastia de su secta romana acusando a nuestros pastores de tener más casos del mismo pecado lo cual no solo caen en la calumnia y una hipocresía monumental, sino que tal acusación es estadísticamente falsa.
                  En primer lugar, en nuestras iglesias Bautistas y evangélicas creemos en la disciplina bíblica (Mateo 18:15-17). En otras palabras, si un pastor cayera en ese pecado no solo lo expulsaríamos de la membresía de la iglesia local, sino que lo denunciaríamos ante las autoridades. En cambio, muchos sacerdotes pedófilos no son procesados por la ley al ser encubiertos por los mismos papas. Algunos ni siquiera son excomulgados sino transferidos a otras parroquias donde vuelven a cometer el mismo pecado. Otros dicen, “Pero una investigación periodística reveló que muchos pastores, ministros, maestros y voluntarios de la Iglesia Bautista del Sur en Texas y otros estados enfrentaron algún tipo de acusación por conducta sexual inapropiada que dejaron en las últimas dos décadas más de 700 víctimas de menores. Por tanto, las personas que viven en casas de cristal no deberían arrojar piedras.” Además de ignorar que ninguna iglesia tiene peor testimonio en este tipo de pecados que la misma iglesia católica romana también olvidan que es falaz meter a todos los cristianos que no son católicos en un mismo saco. A eso se le llama falacia de generalización apresurada y de culpabilidad por asociación (falacia que consiste en relacionar a un oponente con un grupo de personas demonizado o con una mala persona para desacreditar su argumento. La idea es que la persona es "culpable" por el simple hecho de ser similar en este caso por ser un cristiano que no es católico a este grupo "malo") lo cual es muy típico en fanáticos y deshonestos católicos. Por ejemplo, tanto católicos, evangélicos y protestantes se identifican como cristianos pero eso no significa que sean de la misma iglesia. De hecho, este es un mal argumento que usan también los nuevos ateos militantes contra la religión en general.
           Sin olvidar que al igual que las iglesias del Nuevo Testamento, las iglesias evangélicas o Bautistas de las que yo pertenezco son independientes y autónomas, o sea, no tenemos un líder jerárquico o un papa monárquico como la iglesia católica. Por tanto, juzgar o asociar a un grupo de cristianos (como la mía) por el pecado grave de otro es difamar, calumniar y dar falso testimonio contra tu prójimo lo cual es un antiético. También es una falacia de hombre de paja acusarnos de creer que nuestra iglesia es perfecta pues el único perfecto es Dios y Su Palabra infalible. Por eso si alguien en nuestra iglesia comete un pecado entonces lo juzgamos a la luz de las Escrituras y le aplicamos las reglas de disciplina que el mismo Jesús nos dejó en Mateo 18. Pablo también habló mucho sobre esto principalmente a la iglesia carnal e inmadura de Corinto. Hasta en las llamadas epístolas pastorales se nos dice que “Es necesario que el obispo [pastor] sea irreprensible y marido de una sola mujer” lo cual parece no aplicar doctrinal ni moralmente con el clero romano pues ni siquiera son destituidos por sus malos frutos. Históricamente la iglesia romana nunca ha estado en posición de hacer juicios morales pues sus horribles pecados que han salido a la luz siempre han sido peores que todas las religiones juntas y esto es algo que hasta el mismo papa Francisco ha admitido. Lo más gracioso del caso es cuando estos católicos garroteros empiezan con su delirio de “persecución” y victimismo crónico cuando son confrontados con estas verdades.                   
                        Por tanto, la idea del celibato y la perpetua virginidad de María son una idea bastante antigua. Entonces ¿cuál es el problema? El problema es que estas ideas de Orígenes, Agustín y algunos "padres" de la Iglesia eran completamente desconocida para la iglesia primitiva pues no aparece en la Biblia sino de las sectas heréticas y gnósticas las cuales pensaban a su vez que las actividades sexuales eran malas por lo que no es de extrañar que estos “matrimonios espirituales” y ascetismo sexual sentara las bases para el celibato lo cual es una doctrina de demonios que Pablo profetizó en 1 Timoteo 4:1-3. Agustín hasta declaró que, “Nada hay tan poderoso para envilecer el espíritu de un hombre que las caricias de una mujer.” lo cual es una curiosa afirmación de alguien que antes de escribir sus “Confesiones” vivió una vida lujuriosa teniendo un hijo fuera del matrimonio. En cambio, Génesis 1:28; Proverbios 5:18-20 y todo el Cantar de Cantares también lo refutan. En cuanto a la Patrística, algunos católicos cometen la falacia de evidencia incompleta, conocido también como cherry picking o supresión de pruebas (es la acción de seleccionar casos individuales o datos que parecen confirmar una cierta posición, a la vez que se ignoran las evidencias o información que podrían contradecir la proposición) al citar algunos padres que aceptaron esta creencia mariana mientras que ignoran otros que la rechazaron. todo se reduce a esto: ¿A quién le vamos a creer? ¿A Jesús o a Agustín de Hipona? Si prefieres obedecer lo que dice Agustín o la iglesia católica romana entonces les recomiendo que lean Marcos 7:9 donde Jesús mismo dijo, “Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición.” En otras palabras, una iglesia que pone sus tradiciones o mandamientos de hombres por encima de la misma Palabra de Dios no puede ser la verdadera iglesia que Jesucristo edificó.