¿Fue fundado Estados Unidos bajo preceptos teológicos del Calvinismo?

               Algunos cristianos como Doug Wilson de Canon Press y el apologista Juan Peña creen que Estados Unidos es una gran nación gracias al calvinismo. ¿Pero es esto cierto? Según las crónicas, los cristianos que llegaron a América del Norte durante la época colonial no solo eran de religión calvinista, sino que también llegaron episcopales, angelicales, anabaptistas (Bautistas) y otros peregrinos separatistas quienes estaban huyendo de Europa porque no podían practicar su religión libremente en países católicos o protestantes (Orchard, p. 21-23; Ford, cap. 2). De hecho, muchos de los famosos peregrinos tenían muchas ideas Bautistas aun cuando ellos mismos no lo eran. Por ejemplo, Francis Cooke fue uno de los pasajeros originales del Mayflower y fue un gran predicador Bautista en el área de Darmouth donde muchos peregrinos apoyaron su libertad religiosa, se unieron a su iglesia y crecieron en gran número (Guizot, Historia de la Civilización). 
                Mientras que los puritanos con ideas calvinistas, paidobautistas y de iglesia estado pronto empezaron a perseguir a los Bautistas como a Obadiah Holmes, a los cuáqueros y a otros no conformistas en las colonias que dominaban como Massachusetts, Virginia, Connecticut, Carolina del Norte y del Sur. ¡En Virginia hasta aprobaron leyes que prohibían cualquier obra misionera! En otras palabras, estos mismos que apenas acababan de salir escapando de la persecución para buscar refugio en una nueva tierra de libertad, una vez se establecieron en sus respectivas colonias, empezaron a negar la libertad religiosa a los que disentían de ellos, y observaron los mismos métodos de cruel persecución con ellos, y en especial con los Bautistas. Pareciera como si quisieron hacer de Estados Unidos otra Ginebra calvinista. Como dijo un historiador secular, Henry Hallam, sobre los paidobautistas protestantes, “La persecución es el fatal pecado original de las iglesias reformadas.” (Hallam, The Constitutional History of England, p. 63; Wilson, Outlines of Hist., p. 769; May, The Constitutional History of England, Vol. II, p. 293).   
              Por ejemplo, tales calvinistas paidobautistas llegaron a acosar a la madre de David Yale, fundador de la Universidad de Yale y a Henry Dunster (primer presidente de la Universidad de Harvard, primer colegio norteamericano) por simpatizar con las doctrinas Bautistas. Este también fue el tiempo de los juicios de “brujas”. Varias personas, principalmente mujeres, en Salem, Massachusetts, fueron acusadas, castigadas y ejecutadas por la horca como hechiceros sin que hubiera ninguna evidencia real en su contra. Pero algo que muchos no cuentan es que los Bautistas no solo se opusieron a participar de estos inhumanos juicios, sino que escribieron en contra de estas supersticiones. Robert Calif por ejemplo era pastor Bautista en Boston y escribió un libro en contra de esta caza de supuestas brujas. Pero los puritanos acusaron a él y a los demás Bautistas de ser defensores del diablo. ¡Y todo esto en Estados Unidos de América!  
            En cambio, y como afirman los mismos historiadores protestantes como Philip Schaff y Georg Gottfried Gervinus, si no fuera por los principios del gobierno libre de las iglesias Bautistas que se extendieron y quedaron impregnadas en todas las colonias, hubiera existido un sistema más cruel que el de María la Sanguinaria de Inglaterra o el de Catalina de Francia, en los Estados Unidos. Por ejemplo, el famoso predicador Bautista, Roger Williams junto a Juan Clarke, tuvieron que huir de la villa de Salem, Massachusetts porque sus enseñanzas enfurecían a los puritanos por lo que fueron expulsados de Nueva Inglaterra. Como resultado, Williams estableció la colonia de Rhode Island donde la libertad de culto se les otorgaba a todos (como a la puritana Anne Hutchinson y su familia los cuales fueron perseguidos por su propia iglesia) y donde un buen número de Bautistas huyeron a ese lugar para tener seguridad. Williams incluso tuvo más éxito predicando y negociando con los indios que cualquier otro líder colonial. Los tiranos puritanos querían destruir militarmente su colonia, pero no podían debido a la constitucional real (Carta Magna Civil) que Williams pudo conseguir (Schaff-Herzog, Vol. III, p.127).
              Pero gracias a Dios estos intolerantes y fanáticos calvinistas no tuvieron éxito por mucho tiempo pues luego aparecieron los grandes lideres políticos de esta parte del Nuevo Mundo como Patrick Henry, Thomas Jefferson y James Madison. Estos Padres Fundadores de la nación estadounidense apoyaron la campaña en pro de la libertad religiosa de muchas asociaciones Bautistas la cual se fue implantando lenta y paulatinamente en todas partes. Ya luego el Congreso declaró en 1791, que la primera enmienda a la Constitución concede la libertad religiosa a todos los ciudadanos. Este privilegio, como todos los historiadores lo reconocen, fue uno de los legados más importantes de los Bautistas (no calvinistas) lo cual no era sostenido por los católicos en Europa y tampoco por los primeros reformados y mucho menos por calvinistas quienes persiguieron tanto a anabaptistas y arminianos porque no creían en la separación de iglesia y estado. Sin olvidar que las primeras iglesias y los primeros seminarios en muchos de los estados de USA fueron fundadas por los Bautistas.
                 Pero no solo eso, varios de los predicadores y capellanes del ejercito patriota que lucharon contra los ingleses eran Bautistas como Richard Furman quien era temido por el famoso general británico, Lord Cornwallis. Los Bautistas también fueron los principales cristianos que defendieron la Constitución suprema de Estados Unidos la cual fue basada en las Escrituras. Por ejemplo, George Washington fue el primer presidente de Estados Unidos y no fue calvinista sino Bautista. De hecho, fue bautizado por inmersión por su amigo y capellán del ejército, John Gano, en frente de 42 testigos. El tercer presidente de Estados Unidos, autor primario de la Declaración de Independencia y uno de los Padres Fundadores de los Estados Unidos de América, Thomas Jefferson, tampoco fue calvinista.
             Al contrario, Jefferson dijo, “Nunca podré unirme a Calvino para dirigirme a su dios. De hecho, su religión es el demonismo. Si alguna vez el hombre adoró a un dios falso, él lo hizo. El Ser descrito en los cinco puntos [del calvinismo] no es el Dios a quien usted y yo reconocemos y adoramos, el Creador y Gobernador benevolente del mundo, sino un demonio de espíritu maligno. Sería más perdonable no creer en Dios en lo absoluto que blasfemarlo por los atributos de Calvino" (Carta de Thomas Jefferson a John Adams, 11 de abril de 1823). Este Padre Fundador y autor primario de la Declaración de Independencia de Estados Unidos, también dijo, “El clero presbiteriano es el más ruidoso e intolerante de todas las sectas. También son la más tiránica…para poner en este nuevo hemisferio virgen esa antorcha que consumió al pobre Servet en flamas y tener un magisterio con el derecho de exterminar a todo “hereje” que difiere con el credo de Calvino.” (Carta de Thomas Jefferson a William Short, 13 de abril de 1820).
            Aunque Jefferson era deísta llego a visitar iglesias bautistas como la que estaba cerca de Montecillo, Estado de Virginia, de la cual era pastor, Andres Tribble, y quedó tan impresionado por su forma de gobierno democrático que quiso implementar el mismo método en su filosofía de gobierno de las Colonias Americanas (Religious Denominations, p. 109, citado en Bap. Succ. por Ray, pp. 165 y 309). Algunos calvinistas que deseaban una iglesia del estado atacaron a Jefferson ignorando que él era un miembro de buena posición en una de sus propias congregaciones. Con respecto a la controversia sobre la esclavitud, los Bautistas y los metodistas (arminianos) fueron los que encabezaron la abolición de la esclavitud racial. Por ejemplo, los líderes de la Asociación de Amigos de la Humanidad de Illinois y del sistema del Tren Subterráneo que ayudaron a los esclavos fugitivos a escapar a Canadá eran Bautistas. De hecho, Abraham Lincoln (uno de los presidentes más influyentes de la historia de este país) se destacó por su labor en la abolición de la esclavitud y al igual que Jefferson declaró que no creía en el calvinismo. Sin olvidar que muchos calvinistas apoyaban la supremacía blanca. Esto no sorprende a muchos debido a que la misma idea de que Dios solo ama, elige y favorece a algunos para salvación mientras que predestina a otros para condenación antes de que nacieran suena en sí mismo como una teología discriminatoria. ¡Con razón Lincoln y Jefferson rechazaron esta horrible doctrina!

Benjamín Franklin (famoso científico, inventor y uno de los padres fundadores de los Estados Unidos) también consideraba a los presbiterianos como unos “buscapleitos” y afirmó que, “La blasfemia de los cinco puntos de Calvino y la imposibilidad de defenderlos, vuelven a sus defensores impacientes por el razonamiento, irritables y propensos a la denuncia.” (Carta de Franklin, 2 de noviembre del 1822). William Short (1759-1849) fue un diplomático estadounidense, un destacado abolicionista y el tercer ministro de los Estados Unidos en Francia y el segundo en los Países Bajos y en España. Short tampoco veía a los presbiterianos de su tiempo con buenos ojos y hasta llegó a considerarlos a los “jesuitas” del protestantismo.
           Resumiendo, entre todas las religiones protestantes y evangélicas que llegaron a Estados Unidos, la que tuvo más influencia en los Estados Unidos fueron los Bautistas (anabaptistas) seguido por los arminianos. Como dijo uno de los Padres Fundadores y primer presidente de Estados Unidos, Jorge Washington, los Bautistas fueron, “Por toda América, unifórmeme y casi unánimemente, los amigos firmes de la libertad civil y perseverantes promotores de nuestra gloriosa revolución.” Por tanto, tales neocalvinistas no solo apelan a una falacia de evidencia incompleta (cherry picking) al mencionar solo los datos que apoyan su teología puritana, mientras que ignoran los que la contradicen, sino a un revisionismo histórico ya que Estados Unidos no fue fundado bajo principios teológicos del calvinismo. En fin, fueron los Bautistas y arminianos los que jugaron un gran papel en Estados Unidos, asegurando la independencia y estableciendo la libertad en nuestra gran nación.

Objeciones:

“Falta investigar un poco de la vida de Thomas Jefferson y te darás cuenta que fue un hereje esclavista, masón y deísta que no creía en los milagros, ni en la Trinidad”


En primera la verdad o falsedad de un enunciado no depende de quien lo dice, sino de la correspondencia de la afirmación con el objeto al cual se refiere, por lo tanto, tu crítica al post no tiene validez lógica alguna. ¿Milagros? Juan Calvino y sus seguidores eran cesacionistas y otros luego se volvieron en teólogos liberales que al igual que Jefferson negaban los milagros literales registrados en las Escrituras influenciada por el racionalismo y la crítica histórica. De hecho, la critica de Jefferson y otros fundadores de Estados Unidos era que la tiranía de Calvino en Ginebra donde no había libertad de religión y su mala teología donde mal representaba a Dios de forma peor que el diablo podía conducir precisamente a muchos al deísmo o hasta el ateísmo. Grandes cristianos como John Wesley pensaba lo mismo. ¿Masones? Históricamente, hubo ministros protestantes que eran masones, incluidos algunos de origen reformado/presbiteriano (calvinista), especialmente en los siglos XVIII y XIX, cuando la masonería era más aceptada socialmente en partes de Europa y América del Norte. ¿Herejía? Tanto el deísmo de Jefferson como el maniqueísmo disfrazado de cristianismo de Calvino son herejías. Sin olvidar que el calvinismo contradice la Biblia y la Patristica preagustina y varios concilios condenaron conceptos del TULIP antes y después de que el calvinismo existiera como el segundo concilio de Orange, el de Quierzy y en la confesión de Dositeo en Jerusalén. Sin olvidar que la peor herejía es torturar y matar a una persona solo por pensar teológicamente diferente como hizo Calvino con el médico que hizo importantes descubrimientos científicos, Miguel Servet, los anabaptistas, algunos protestantes como el teólogo Jacques Gruet en Ginebra y luego de los Cánones o Sínodo de Dort sus propios seguidores mataron a varios arminianos entre ellos el destacado teólogo Johan van Oldenbarnevelt.

¿Esclavista? La mayoría de los fundadores de la nación estadounidense como Jorge Washington y Thomas Jefferson se volvieron en contra de la esclavitud racial. En cambio, los calvinistas [conocidos tambien como purtitanos] que llegaron a Estados Unidos fueron los primeros ESCLAVISTAS y responsables hasta de la matanza de las "brujas" en Salem. De hecho, Calvino discriminaba contra judíos y españoles porque los asociaba como anti-trinitarios. Hasta el famoso traductor y pastor calvinista Casiodoro de Reina siendo él mismo reformado tuvo que huir de Ginebra por miedo de que lo quemaran vivo como a Servet solo por ser español. Hay muchos libros que documentan la discriminación racial (y, en algunos casos, justificación teológica) dentro de tales tradiciones reformadas/calvinistas. Por ejemplo, contra negros están Hermann Giliomee, The Afrikaners: Biography of a People y Johan Cilliers, God for Us? An Analysis and Assessment of Dutch Reformed Preaching during the Apartheid Years. El apartheid en el Estado en Sudáfrica entre 1948 y 1994 es un ejemplo de este hecho. Mientras que contra los hispanos/latinos está la compilación de Church Views of the Mexican American (1974) la cual reúne textos y reportes y el estudio histórico de T. Hinckley, A History of Presbyterians and Mexican Americans in the Southwest (1978) la cual está centrado precisamente en presbiterianos y mexicanos-americanos. También hay autores hispanos de libros como el “Protestantismo en América Latina” del historiador Pablo Deiros y “Faces of latín American Protestantism” de José Miguel Bonino sobre el racismo o segregación racial de calvinistas en Latinoamérica. La realidad es que los primeros calvinistas que llegaron a Latinoamérica vinieron con ideas de supremacía blanca y tratando de imponer su cultura sobre los hispanos. Eso sin contar que en el congreso de Edimburgo de 1916 los reformados se negaron a hacer misiones en América Latina por la presencia del catolicismo.

No solo Thomas Jefferson criticó la tiranía de Calvino en Ginebra sino muchos otros cristianos como Sebastian Castellio, Erasmo, Jacobo Arminio, Menno Simons, Balthasar Hubmaier, Casiodoro de Reina y muchos otros. Juan Calvino y algunos reformados usaron el Antiguo Testamento y malinterpretaron el “fuérzalos” de Lucas 14:23-24 como una licencia para matar “herejes” como los anabaptistas. Ni siquiera el consejo de Pablo de tratar a los que piensan diferente en 2 Timoteo 2:24-25 ni la enseñanza de Cristo de “amad a vuestros enemigos” (Mateo 5:44) detuvo a Calvino de promover la muerte a sus enemigos teológicos. Pero no cualquier muerte pues para Calvino a los herejes y criminales no se les debía dar una muerte inmediata cuando eran castigados con tortura o pena capital, sino que creía que “no es sin la voluntad especial de Dios que aparte de cualquier veredicto de jueces, los criminales deben soportar prolongados tormentos a manos del verdugo.” (carta a su amigo Farel el 24 de julio, Hugh Young Reyburn, John Calvin, His Life, Letters and Work, pp.202-205 y Selected Works of John Calvin). Esto Calvino lo puso en práctica con el teólogo Jacques Gruet a quien torturó por un mes antes de mandarlo a decapitar el 26 de julio de 1547 por haberse atrevido a llamarlo, “¡Hipócrita!” (John Calvin”s Tyrannical Kingdom: Geneva’s Experiment in “Christian” Dominionism por Dave Hunt). En fin, “¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.” (Mateo 7:5).
“Voy a decir algo polémico, pero se que en el centro es correcto: ni aún los crímenes cometidos por la misma mano de Calvino hacen que aquello que haya podido decir verdadero se desvirtúe. Francamente este pleito me parece más ideológico que teológico e incluso espiritual. Hay buenos calvinistas, pero además, su teología no concluyen al adefesio que muchos quieren llevar a fuerzas.”

Las creencias tienen consecuencias. Su tiranía en Ginebra se basaba en su mala teología (o semignosticismo), de la cual Calvino hablaba muy poco o nada del amor, pues creía en un Dios que no amaba y mandaba al infierno a la mayoría de la humanidad porque así lo quiso, y que obligaba a la fuerza a los elegidos a convertirse con su gracia irresistible o selección al azar (elección incondicional), por lo que no debe sorprender sus horribles crímenes contra su prójimo cristiano no calvinista. Y eso sin mencionar su idea maniquea de que su dios manda infantes al infierno. En fin, como admitía el propio Jonathan Edwards, el calvinismo es una horrible doctrina.

Fuentes:

El Fiel Testigo Bautista, Dr. Phil Stringer, pp. 156-171

Los Bautistas a Través de los Siglos, C.L. Neal, p.260-292

El Rastro de la Sangre, J.M. Carroll, pp. 52-62