El Argumento Cosmológico Kalam

a. Todo lo que empieza a existir tiene una causa (Esto es aceptado tanto en la filosofía como en la ciencia del causalismo).

b. El universo empezó a existir.

c. Por tanto, el universo tiene una causa (monoteísta, no politeísta).

Esto está comprobado por la segunda ley de la termodinámica (entropía), la ley de causa y efecto, la relatividad de Einstein, la expansión del universo y otras evidencias científicas.

Ahora ¿por qué nosotros los cristianos creemos que Dios es la explicación más razonable para el origen del universo?

Lo creemos así porque la causa del universo tiene que ser algo o Alguien inmaterial, atemporal o sea fuera del tiempo y espacio y por ende tiene que ser una causa transcendental y sobrenatural (lo cual eliminaría a muchos falsos dioses paganos y materiales) y el único que tiene esas características es el Dios de la Biblia.

Tal como dice la Biblia en Génesis 1:1 “En el principio creo Dios los cielos y la tierra”. Ahí tienes materia (tierra), tiempo (en el principio) y espacio (los cielos). Causa (Dios) y efecto (Universo).

Objeción contra el Kalam

¿Y por qué Alguien y no algo?

Por dos razones: La primera es porque los objetos abstractos no mantienen o sostienen relaciones causales como tampoco pueden crear algo tan complejo y ordenado como la vida y el universo. Eso no es coherente. Solo un agente libre puede dar cuenta de un efecto temporal de una causa atemporal. No una fuerza o causa impersonal. Por tanto, la causa tiene que ser Alguien (en este caso, Dios) puesto que una mente inteligente con libertad de voluntad es un atributo personal.

Y la segunda es el mismo orden, complejidad, ajuste fino y marcas de diseño que observamos en el universo entero y la vida exigen y demandan un Diseñador inteligente lo hayamos visto o no. Esta es la razón por la que históricamente la mayoría de los grandes científicos y ganadores de Premio Nobel como Sir Isaac Newton, Sir Robert Boyle, Roger Bacon, Gregor Mendel, Lord Kelvin, Louis Pasteur, Faraday, James C. Maxwell, Max Planck, Albert Einstein, Arthur Compton, Derek Barton, Wernher von Braun, Robert Andrew Milikan, K.L. Schleich, William D. Phillips, Sir Arthur Eddington, Werner Heisenberg, Sir William Bragg, Charles H. Townes, Joseph Murray, Joseph H. Taylor y otros han afirmado que mientras más estudian ciencia más creen en Dios.

En otras palabras, para los verdaderos expertos la ciencia mas bien se inclina a favor del teísmo y en contra del ateísmo. Esto no debe sorprender a nadie ya que Dios mismo creó la ciencia (Salmo 19:1). Una forma de ilustrar esto es con la famosa analogía del reloj, pintura o edificio las cuales son pruebas de un relojero, pintor y constructor. Aunque no hayamos visto a sus diseñadores. Lo mismo se puede decir de Dios y el universo. Algunos ateos objetan a esto diciendo que esto es una falsa analogía lo cual no es cierto puesto que la unica diferencia es que el mundo natural tiene más complejidad, orden y marcas de diseño que cualquier artefacto humano lo cual da más razón para creer que existe una mente inteligente detrás de nuestro universo ya que lo opuesto seria aceptar que todo vino por un azar evolutivo y de la nada lo cual es filosófica y operacionalmente imposible e irracional.

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